12 de abril de 2017
12.04.2017
SEMANA SANTA EN ZAMORA: LAS PROCESIONES
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Semana Santa en Zamora (Las Siete Palabras): Medio siglo, un sueño cumplido

El obispo Gregorio Martínez da las gracias a Las Siete Palabras por celebrar la misa de aniversario en la Catedral y ensalza la "juventud" de gran parte de sus hermanos

14.04.2017 | 01:39
Semana Santa en Zamora (Las Siete Palabras): Medio siglo, un sueño cumplido

El 9 de abril de 1968 llegó a buen puerto la iniciativa de un grupo de jóvenes zamoranos. Las calles de Zamora recibieron por primera vez -no sin dificultades ni problemas- a la recién creada Hermandad de las Siete Palabras. Aquellos "quijotes" lograron el sueño de crear algo nuevo, pero tuvieron que habían renunciado por el camino a algunas de las ideas que se fueron gestando en numerosas reuniones: ni carné de estudiante ni de mujer.

Anoche, quedaron resarcidas las cuentas pendientes. No porque se mantuviera precisamente el acceso limitado a los estudiantes, sino por todo lo contrario. Los hermanos de Las Siete Palabras demostraron, medio siglo más tarde, que la aventura ha merecido la pena, que cada día son más los zamoranos que quieren acompañar al Cristo de la Agonía o de la Expiación, que la pana verde es un emblema de la noche del Martes Santo... que el sueño de juventud ya es una realidad.

Lo hizo en el templo de los templos, en la Catedral. Minutos antes de las once, no cabía un alfiler en la seo. Había mucho que celebrar y por eso, monseñor Martínez, que siempre acompaña a la hermandad en Santa María de la Horta, ocupó su trono en el altar mayor. Precisamente para eso, para decir que es un "orgullo" que tantos jóvenes formen parte de una cofradía religiosa: Las Siete Palabras.


"El obispo os agradece el gesto de venir a la Catedral para celebrar la misa de estos cincuenta años", afirmó Gregorio Martínez ante los hermanos. Es la "señal del entronque" de la cofradía en la Iglesia de Zamora, la "del Señor". El prelado redundó en la mejor noticia tanto para Las Siete Palabras como para la diócesis: la presencia de cientos de jóvenes que cada día son más.

A partir de ahí, la cuidada ceremonia -propia de un momento tan solemne- dio paso al protocolo establecido. Hace cincuenta años, el Cristo de la Agonía hubo de quedarse fuera del templo de Santa Lucía por la angostura del edificio. En una especie de corral pasó la noche, oculto tras las sábanas. Y antes de que los hermanos comenzaran a desfilar, la imagen fue descubierta para mostrarla a los primeros que quisieron vestir la pana verde. Anoche, el ritual, ya marcado en los estatutos, se repitió. El Crucificado tallado por el toresano Antonio Tomé presidió el atrio para vivir en el exterior el rezo de las Siete Palabras que da nombre a la cofradía. Las Palabras y los hermanos ocuparon el espacio tras la cruz guía que la hermandad estrenaba de manos del tallista José Antonio Pérez.

Una hermosa historia

Culminada la oración, una cálida noche recibió con los brazos abiertos a los hermanos de Las Siete Palabras y a ese Crucificado que mira hacia el cielo, dubitativo en los últimos momentos de la vida. Como los fundadores de la cofradía hace medio siglo: sabían que estaban impulsando algo grande, y aunque tuvieron dudas, la convicción les llevó a crear una hermosa historia que se ha ganado el futuro.

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