Crónica

Mañana de contrastes

El Nazareno recorre Zamora durante siete horas en una procesión en la que la lluvia sorprendió en La Amargura

28.03.2016 | 00:59
Mañana de contrastes

"Hagamos una reflexión seria sobre nuestra experiencia cristiana más allá de hábitos, costumbrismos y parafernalias... el horizonte de Dios se ha nublado para muchos cristianos, aunque en estos días vayan debajo de una túnica y pertenezcan a muchas cofradías". Con este llamamiento al originario sentido de la Semana Santa el capellán de la cofradía del Jesús Nazareno vulgo Congregación, José Matías Sampedro, arrancaba en la iglesia de San Juan una noche larga e intensa en la madrugada del Viernes Santo en la que la fiesta y la devoción se imponen cada año a partes iguales.

San Juan se volvió a quedar pequeña para acoger a todo el público deseoso de asistir al baile del "Cinco de Copas", escuchar los primeros compases de la marcha de Thalberg, ver a los cargadores de Jesús Camino del Calvario bailando el paso hacia la puerta de San Juan y contemplar la banda de tambores que abre procesión hacia una Plaza Mayor abarrotada y en la que se proyectó en directo la retransmisión de uno de los momentos más especiales de la Semana Santa zamorana. También un año más la cofradía contó con la presencia de la cronista vaticana Paloma Gómez Borrero, que hizo referencia en la retransmisión televisiva del Vía Crucis desde Roma a la cofradía del Jesús Nazareno de Zamora.

Los hermanos enfilaron hacia las Tres Cruces entre el ambiente nocturno que discurría por las calles del casco. Las sopas de ajo como desayuno más reconstituyente supieron a gloria a los hermanos -apenas la mitad de los 5.500 cofrades participaron en el desfile-, a los zamoranos y a los turistas que asistieron a la reverencia de los pasos ante la Soledad. Un momento que arrancó aplausos entre el público, pese a ser una expresión poco habitual e incluso no muy bien vista entre los semanasanteros. El encuentro de Cristo con su madre llegó en la Amargura, donde las primeras gotas de agua cayeron sobre los once pasos, aunque por corto espacio de tiempo.

La bajada abre la puerta a otra procesión bien distinta a la de la noche, de ahí que sean muchos los que asisten al desfile en ambos momentos. La Plaza Mayor es testigo de nuevo de la procesión, en esta ocasión, con más luz y menos botellón. Los pasos discurren a punto de recogerse en el Museo de Semana Santa, otro momento clave donde los cargadores lo dan todo y Thalberg parece sonar con más pasión. Es el fin de la Mañana. Y el principio de otra larga jornada semanasantera.

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