El momento de las "grandes"

La Vera Cruz completa un brillante desfile procesional en una espléndida tarde de Jueves Santo, con el 25 aniversario de la Santa Cena como evento más destacado

23.04.2016 | 02:46
El momento de las "grandes"

La Vera Cruz completó un espléndido desfile en un Jueves Santo que, como rezan los cánones, "relució más que el sol". Los de morado, la cofradía más antigua de la Semana Santa zamorana, pudieron disfrutar de una procesión sin sobresaltos, debido a la favorable climatología y la estabilidad procesional, sin apenas novedades este año, más allá de algún aniversario, como el 25 de la Santa Cena de Mayoral o la presencia, por primera vez en la hermandad, de una mujer en los banzos de carga, bajo la Coronación de Espinas. Los incidentes, pocos, salvo alguna anécdota como la del personaje que se puso a hacer muecas y aspavientos a la cola del desfile, rápidamente apartado por un policía municipal.

Partió la procesión del Museo de Semana Santa hacia las cinco menos cuarto de la tarde. Abría el desfile la Banda de Cornetas y Tambores Ciudad de Zamora, seguida por el barandales, tocando sus esquilas, y la cruz guía. A continuación iban apareciendo las filas de hermanos, los pendones, en su mayor parte morados, y las filas de hermanos ordenadas según el color de los cordones, del negro al gris pasando por morado, azul, amarillo, verde o rojo.

Es un desfile de los grandes sobre todo por la gran cantidad de pasos que desfilan, once, este año bien arropados por los hermanos en una de esas procesiones donde un gran número de penitentes de fila sienta bien a la estética del desfile.

Poco a poco iban pasando por delante de los espectadores que también nutrían las aceras en gran número, los grupos escultóricos. La Santa Cruz, adornada con flores rojas, movía su paño al viento a los acordes de la Banda de Tordesillas. El Lavatorio de los pies marchaba al ritmo de la Banda de Música de Zamora, y la Santa Cena, el paso que ayer cumplía sus bodas de plata, a ruedas, iba seguido por el Huerto de los Olivos arropado por la también zamorana formación de Nacor Blanco. Llega después el turno al Prendimiento de Jesús, que luce los faroles de la hermandad con la leyenda "Vera Cruz y Penitencia", con la banda de la Asociación Musical Villa de Olmedo; La Flagelación, acompañada por la Banda de Toro; la Coronación de Espinas, con la formación de leonesa de Veguellina de Órbigo; el Ecce Homo, con la banda madrileña de Pozuelo de Alarcón; La Sentencia , sin música porque marcha a ruedas; Jesús Nazareno, también con unos faroles parecidos a los de el Prendimiento, con la banda salmantina de Villamayor de la Armuña y la Virgen Dolorosa, cerrando el desfile con la única compañía de la banda de tambores de cierre, separada de la imagen mariana por unas cortas filas de hermanos.

La Vera Cruz tiene su estética a la ida, de día, y más en una soleada jornada como la de ayer, y otra de vuelta, de noche, tras la estación de la Catedral que se convierte en un estupendo punto de encuentro entre los familiares y amigos de los hermanos de carga y los de fila.

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