22 de marzo de 2016
22.03.2016

La Horta y los Barrios Bajos

Una zona de la ciudad donde la degradación urbanística se codea con la riqueza monumental de las iglesias románicas y los restos del tercer recinto amurallado

22.03.2016 | 01:29
Gente a la entrada de la iglesia de Santa María de la Horta.

Los denominados Barrios Bajos o antigua Puebla del Valle de Zamora están dentro del tercer recinto amurallado, cuyos restos todavía son visibles en la ribera del Duero al usarse como muros de contención del río. También es posible contemplar, aunque cegada, una de las puertas de acceso, la del Tajamar, que se dio por desaparecida hasta 1996. "Los restos de la puerta -un vano cegado rematado en arco medio punto, precedido por una rampa de comunicación con el río- están situados bajo la avenida del Mengue, en la prolongación del eje que separa los dos centros escolares que hoy día existen en la plaza de San Juan del Mercado". Los solares de una de estas escuelas, la de Jacinto Benavente, albergó en su día el antiguo cuartel de caballería.

La antigua Puebla del Valle alojó, además, la antigua judería de Zamora. De su actividad industrial, gran parte de ella ligada al río Duero, dan prueba los nombres que aún pueblan el callejero y que hacen referencia gremial a quienes allí desarrollaban su oficio: Zapatería, Alfamareros, Caldereros, Carpilleros o Tenerías. Restos de estas últimas han aparecido en algunas de las numerosas intervenciones arqueológicas realizadas en la zona. Igualmente, en esta zona se situaba el mercado que comunicaba con la parte alta de la ciudad a través de la calle Balborraz.

Por los Barrios Bajos transcurren varias procesiones: lo hace el Yacente en uno de los recorridos que alterna y, sobre todo, las dos cofradías cuya sede se encuentra en el magnífico templo románico de Santa María de la Horta: la Hermandad de las Siete Palabras, la noche del Martes Santo y la del Domingo de Resurrección. La iglesia de Santa María perteneció durante siglos a la Orden de San Juan de los Hospitalarios o de Jerusalén, conocida también como orden de Malta. En su torre se conservó el archivo de la congregación hasta el siglo XIX. Junto al templo se encuentra también el que fuera convento de las Comendadoras de San Juan de Jerusalén, residencia, además del gran Prior de Castilla de la Orden. El monasterio estuvo dedicado al cuidado de enfermos y peregrinos hasta 1534. La desamortización de Mendizábal lo condenó a la ruina y tras varios avatares que incluyeron la ubicación de fábrica de alcoholes, fue restaurado y convertido en hotel y restaurante.

De la Horta parte cada noche de Martes Santo la Hermandad de las Siete Palabras con su imagen titular, el Cristo de la Agonía, además de siete estandartes en los que van reflejadas las últimas palabras de Cristo en la Cruz, acompañados de otros tantos Cristos. Creada en 1968, fue la primera que admitió la presencia de mujeres como cofrades de pleno derecho y autorizadas a desfilar con caperuz. De esa misma iglesia parte la procesión del Domingo de la Resurrección, con el ascenso, por calles distintas, de las imágenes de Jesús Resucitado y de la Virgen de la Alegría, hasta la Plaza Mayor, donde se produce el Encuentro. Pese a la degradación urbanística que afecta a la zona, se trata de una de las de mayor riqueza patrimonial. En la cercana plaza de Santa Lucía, escenario del Oh Jerusalem de la cofradía de la Buena Muerte, se encuentra el antiguo palacio del Cordón o de Puñoenrostro, actual Museo de Bellas Artes y la iglesia de Santa Lucía, que sirve de almacén al centro cultural. En dirección sur se encuentra la iglesia románica de Santo Tomé, destinada actualmente a Museo Diocesano, además de San Leonardo, otro hermoso templo actualmente en manos privadas, víctima del abandono. Su interior, además de conservar pinturas, contenía esculturas y relieves de gran valía que hoy pueden verse en el Metropolitan Museum de Nueva York.

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