Tierra de Campos

"Morir al egoísmo y resucitar al amor"

Concepción Torío pone de relieve la vigencia de los evangelios en su pregón de la Pasión de Villalpando, al aplicar a la actualidad las lecciones de Jesucristo

20.03.2016 | 17:52
Concepción Torío pronuncia el pregón de la Semana Santa de Villalpando de 2016.

Concepción Torío emocionó ayer a todos los semanasanteros de Villalpando repasando día a día la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo en un pregón tan elevado como pegado a la realidad.

La ex presidenta de la Junta Pro Semana Santa hizo vibrar al público congregado en el salón de actos del Ayuntamiento al recordar los momentos más emblemáticos de la Pasión villalpandina, hilo conductor de su discurso, esas imágenes grabadas en la retina y el corazón de todos los fieles villalpandinos desde su infancia. Precisamente el pregón de Torío arrancaba en su niñez: "Hoy solo soy una niña que se encuentra con sus recuerdos, lo confieso soy cofrade, hija de cofrade la de la Dolorosa y madre de cofrade. He llevado no sólo en el cuello, si no en mi pecho grabada la medalla de la Virgen Dolorosa", a quien dedicó un poema que precedía a una prosa rica en rimas y aliteraciones.

Las palabras de la pregonera plasmaron esos elementos de la Semana Santa que no se ven, como el silencio, actor secundario cada Viernes de Dolores para acompañar a la protagonista, la Virgen. "En Villalpando la mejor forma de hablar es el silencio", describía con acierto Torío.

Elementos invisibles como la nostalgia de recordar el pasado "con la primavera recién estrenada, cada Domingo de Ramos, busco mi infancia por las calles de esta villa, mañana de ritos que se renuevan, de tradiciones, de palmas que envejecerán en los balcones". Un momento en el que la pregonera pidió a Jesús por los niños "que mueren por llegar al norte, los ahogados de cansancio, los que no tienen ni padre, ni madre, ni patria, ni casa, ni silla para sentarse", en clara alusión a los refugiados que perecen huyendo de la guerra. Con sus referencias a la actualidad, Torío puso en relieve la vigencia de los evangelios.

A través de las palabras de figuras tan importantes para el cristianismo como Santa Teresa de Ávila, la madre Teresa de Calcuta o el papa Francisco, acompaño a Jesús en su sufrimiento. Al verlo entregado en la Oración del Huerto sintió el dolor "de la traición amiga, la deslealtad, el abandono, la infidelidad al que has amado" para no dejarle solo. Ayudó a Jesús con su cruz, pues él "nos enseñó que la verdadera grandeza se mide por nuestra capacidad de servicio a los demás", y al ver el encuentro con su madre María, "discreta, sencilla y entregada en la calle de la Amargura", vio la esencia del amor, "que no necesita explicaciones".

La descripción de la agonía de Cristo erizó la piel de todos los presentes, pero como recordó la pregonera, "la misericordia de Dios siempre vence", y Jesús resucitó. Afirmó, parafraseando al sumo pontífice que "el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana", y es que, en palabras de Concepción Torío "Semana Santa, es la gran oportunidad para morir con Cristo y resucitar con Cristo, para morir a nuestro egoísmo y resucitar al amor".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine