J. A. G.
Los antepasados de los benaventanos iniciaron un largo viaje desde las estepas de Eurasia hace 9.000 años huyendo del frío y de la extinción segura. Los procesos de glaciación provocaron la primera expansión Indo-Europea, que llegó hasta la Península Ibérica dispersándose por España para establecerse por todo el solar patrio y por ende en la comarca.
Los resultados preliminares de la tesis doctoral del biólogo zamorano Luis Alvarez Fernández apuntan a que el linaje de los moradores que hoy habitan Benavente y los Valles se remonta a aquellos hombres del neolítico. Le resta averiguar si hubo continuidad en su "ocupación" del territorio comarcal en todas las etapas o si tras un despoblamiento previo a la reconquista, la comarca se repobló posteriormente con la población parapetada en Asturias y Cantabria ante la expansión musulmana. En cualquier caso, esta población también tendría los mismos antepasados.
Fascinado por la Antropología, Alvarez, hijo de alistana y de un comarcano de Calzadilla de Tera, trabaja desde hace tres años en una ambiciosa investigación que permita arrojar luz sobre la "Caracterización Genética de la Provincia de Zamora".
Su estudio, que se sustenta en las muestras de ADN de cuatrocientos habitantes de Zamora repartidos entre las diferentes comarcas en base a su densidad de población, ha entrado en su fase final. En su laboratorio de la Universidad Autónoma de Barcelona aguarda estos días los resultados de algunas técnicas externas a la UAB que permitirán reunir todos los datos, acometer su análisis estadístico y finalizar los artículos para su publicación y con ellos su tesis doctoral.
«Los estudios que se han llevado a acabo en la península Ibérica desde el desarrollo de estas técnicas se centraban en dos poblaciones concretas: una el estudio de la singularidad de las poblaciones del País Vasco, y otra las posibles aportaciones del norte de Africaen el sur de la Península Ibérica como consecuencia de los siete siglos de dominación musulmana de la zona», distingue. Recientemente también se han publicado estudios sobre las poblaciones de las islas Canarias «interesantes por su enclave y poblamiento».
En el resto de la Península los análisis realizados han sido escasos y en general con un bajo número de individuos (factor limitante en este tipo de estudios genéticos). «Será interesante ver los resultados que se obtienen en la provincia de Zamora con una muestra grande, aproximadamente 400 individuos», argumenta.
El trabajo realizado por el biólogo zamorano es tan ingente como interesante. Parte de la muestras de ADN obtenidas a través de análisis de sangre y raspado bucal consentidos en los hospitales y centros de salud de la provincia de Zamora. Estas pruebas han seguido dos caminos: el estudio de la vía materna y el estudio de la vía paterna.
Cuestión de genes
«Como es conocido -explica- cuando se produce la formación del feto (unión del óvulo y del espermatozoide) se reorganiza la información contenida en los cromosomas del padre y de la madre dando lugar a un individuo nuevo y totalmente diferente procedente de la mezcla de sus progenitores y así sucesivamente en cada generación».
Esta es la base, los elementos del genoma que son transmitidos de padres a hijos generación tras generación. La técnica se centra por lo tanto en el cromosoma Y, que que se transmite en un 90% inalterado exclusivamente de padres a hijos; y el ADN de las mitocondrias, que se transmite en un 100% inalterado de madres a hijas.
Con estas dos herramientas es posible reconstruir fenómenos poblacionales que afectaron en el pasado a las poblaciones humanas a partir de la composición genética. Se trata de mirar por el retrovisor en un viaje de miles de años a través de los elementos genéticos actuales.
«Estos estudios han permitido conocer que la existencia de mutaciones se pueden agrupar en haplogrupos (clasificación de las mutaciones en diferentes conjuntos de especies emparentadas con un antepasado común) con un fuerte componente filogeográfico y haplogrupos característicos de una zona geográfica concreta», indica Alvarez. También cobra forma la posibilidad de reconstruir la edad de los haplogrupos y «realizar aproximaciones de los movimientos humanos del pasado como son las migraciones, fenómenos de repoblaciones, cuellos de botella, efecto fundador. Es decir cualquier fenómeno que afecte a la población».
Los efectos prácticos de este tipo de estudios se sitúan por un lado en la reconstrucción la historia evolutiva del ser humano a diferentes niveles. «Desde su salida de Africay posterior poblamiento de los diferentes continentes si nos fijamos en un período grande de tiempo utilizando los haplogrupos más genéricos; hasta fenómenos más recientes históricamente».
También supone la creación de una base de datos disponible para los investigadores, por ejemplo en el campo de la epidemiología. La información proporcionada por el ADN agrupada en una zona concreta, como por ejemplo las comarcas de Zamora, podría permitir el seguimiento «de enfermedades como el Alzheimer, o problemas de reproducción o infertilidad».
El estudio se complementará con un trabajo sobre el origen de los apellidos
Las pruebas de ADN realizadas en mujeres también han ofrecido resultados y tal vez menos preliminares que los obtenidos con varones. En el segundo muestreo realizado por el investigador en aproximadamente cuarenta individuos «ocurre lo mismo que en el caso del cromosoma Y ya que la mayoría de individuos pertenecen a los haplogrupos típicamente peninsulares como son el H y el V (localizados en el Caúcaso y Anatolia), aunque aparecen algunos elementos de poblaciones mas centroeuropeas como son determinados subgrupos de U y de J así como un haplogrupo Americano que tendremos que confirmar».
«En la comarca de Benavente no es en la que hemos encontrado "cosas más raras" en el sentido de frecuencias altas de determinados haplogrupos asociados a poblaciones de próximo oriente, o incluso a poblaciones beréberes», asegura Alvarez que en su tesis presta especial atención a la comarca de Sanabria tanto por su historia, como por su situación geográfica.
Con su tesis en la recta final, ésta se completará con un trabajo sobre isonimia y paralelismos entre la forma en que se heredan los apellidos y el cromosoma Y. El historiador Ledo del Pozo concluyó en su historia de Benavente que no podía tener duda «en admitir como fija la época que acerca de la fundación de Benavente hemos establecido: la nobleza de los celtas y griegos sus fundadores, y su origen 276 años antes de Cristo». Los abuelos pudieron ser otros.