LAURA DE CASTRO VECINO.
Les vamos a formular una pregunta: ¿Qué saben del "Tratado de Bolonia"? Nada, ¿verdad? Ni idea, ¿a qué no?, pero, ¿Alguien lo sabe?, y ¿para qué sirve exactamente? No se alarmen, pues el proceso de desinformación acerca de esta reforma sobre el Sistema Educativo es total; y es que nadie nos ha explicado lo que va a conllevar la implantación de este nuevo Tratado Europeo en las universidades españolas.
Nosotros se lo resumimos brevemente, aunque no se necesitan muchos conocimientos para darse cuenta de las absurdas, sencillas y peligrosas medidas que están comenzando a aplicarse ya en algunas universidades, tanto para los que estamos empezando como los que estamos acabando, así como para los que pretendan incorporarse a la Universidad.
"Equiparación con Europa". Detrás de esa maravillosa premisa se esconden unos maquiavélicos planes que pretenden acabar con la enseñanza pública y gratuita en nuestro país. Desaparecen las actuales Diplomaturas de 3 años, así como Licenciaturas de 4 y 5 para dar paso a los Grados, y Postgrados (una vez finalizado el Grado), que permitirá empezar nuestros estudios en España y terminarlos en otra Universidad europea. Pero, ¿nos igualamos a Europa en algo más?
La respuesta es bien sencilla: no.
Este "fantástico" plan no pone solución a la apabullante diferencia entre la educación española y la europea. Es decir, en Europa, la inversión en la Universidad es del l,7% del PIB, en España apenas alcanza el l,2%; las tasas universitarias suben un 6,4%, los sueldos no; si nos referimos a las becas, el 40% de los estudiantes europeos reciben alguna ayuda, mientras, en España apenas ronda el l5%; Bolonia no iguala esas cifras.
Pero... como nos gusta decir que "sí", a todo lo que llega proveniente de Europa... nos da la sensación que ni las mismas personas que han aprobado este tratado saben en qué va a consistir, ni mucho menos, cómo va a repercutir en las universidades españolas o más particularmente, en las nuestras, la universidad de Salamanca y la de Valladolid.
Se establece un nuevo sistema de créditos. Un crédito es lo que un universitario paga por ciertas horas lectivas de clases magistrales en una asignatura. Pues bien, con este nuevo sistema, dentro de los créditos se recogen las horas no lectivas que el estudiante dedique en casa a estudiar. Al matricularte de cierta asignatura, se hace un cálculo aproximado de las horas de estudio en el hogar que ocupa dicha asignatura, esos créditos, se pagan, es decir, nosotros pasaremos a pagar, lo que aprendemos en casa. Claro está, si esas horas en vez de dedicarlas a estudiar solo, las empleas en una academia o profesor particular, partes con claras ventajas sobre el resto de compañeros que no puedan permitirse ese gasto adicional. Parece que va subiendo el presupuesto de un universitario, ¿verdad?
Con todo, este nuevo plan de créditos obliga al estudiante a dedicarse por completo a estudiar. ¿Cómo puede costearse un universitario de Zamora sus gastos estudiando y viviendo en Valladolid o Salamanca sin posibilidad de compaginar los estudios con un trabajo u otras actividades complementarías?
También la respuesta es sencilla: no puede. ¿Por qué? Porque el nuevo plan contempla la obligatoriedad de la asistencia a clase, de 36 a 40 semanas, es decir, 200 días que según el nuevo sistema de créditos el estudiante debe ocupar unas 9 horas diarias al estudio universitario tanto dentro como fuera de las aulas.
Pues bien, futuros universitarios, si tenéis un hermano/a y vuestros ingresos familiares no alcanzan los 1090 euros/mes, requisito imprescindible para obtener algún tipo de ayuda, no estudiéis, porque ni tendréis beca, ni podréis compaginar un trabajo, a no ser, que ideéis un método para emplear 3 horas en dormir, 1 en vuestras comidas y que os queden unos minutos de tiempo libre. Eso sí, nada de trayectos largos, que el día consta tan sólo de 24 horas.
Pero cuidado, las becas tal y como las conocemos desaparecen y son reemplazadas por ayudas que ofrecen los Bancos a modo de préstamo, es decir, si se te concede una beca, has de acudir a un Banco, para recibir un dinero que ha de ser devuelto en un determinado plazo. ¿Cómo vas a devolver ese dinero si no puedes recuperarlo trabajando? Porque también desaparecen las prácticas remuneradas en empresas, es decir, un alumno en prácticas pasa de ser mano de obra barata a mano de obra gratuita.
¿Algo de esto os parece rentable para cualquier familia media española o para la educación en general? Lo más sorprendente es que somos pocos los que conocemos este plan y nos oponemos a esta nueva adaptación de la educación a Europa que acabaremos pagando todos por igual y asumiendo este nuevo sistema que como hemos podido comprobar, en las asambleas que se han organizado en las distintas ciudades, este tratado no trae nada bueno, y pronto lo podremos comprobar.
Y es que el problema es que quieren hacer la casa por el tejado, por la educación universitaria, cuando puede que el problema este abajo, en el principio de la educación, y sea más rentable hacer una reforma desde el principio de la enseñanza, ¿o no es más lógico? Pero en fin, lo que están tratando de hacer es mantenernos fuera de este proceso, y sin pensar en los españoles, aprobar un decreto en el que supuestamente estamos igualándonos a Europa, en la educación, pero solamente nos estamos igualando en una parte, porque como bien hemos dicho anteriormente, las becas, ayudas, o el dinero que invierte el Estado en educación es mucho mayor en cualquier país europeo que en España.
No pedimos tanto. ¿O cuesta tanto informarnos, preguntarnos y comentarnos lo que vamos a tener que pasar dentro de poco en la universidad? ¿Es tan difícil? Parece ser que sí, y que les da lo mismo si la reforma sale bien o mal, sin tomarnos en cuenta, que lo que pensemos los estudiantes no importa, aunque no debiera ser así, ya que nosotros somos los que formamos la universidad y la mantenemos a flote año tras año.
Estamos cansados de que no cuenten con nosotros, de que no nos pregunten por nada, de que existan desigualdades dentro de la universidad. Todo esto sería más fácil, si se hiciera bien desde el principio... Para ello, han de contar con nosotros, han de escucharnos y tomar en cuenta la opinión de los verdaderos afectados, nosotros, los estudiantes, y no tratarnos como simples cobayas. Para ello, todos debemos saber en que consiste esta reforma, no solo los estudiantes, e informar a todos aquellos que no sepan las consecuencias de los Planes de Bolonia ayudando y aportando nuestro granito de arena y mostrando nuestro desacuerdo.