EFE.
Real Madrid 4
Málaga 3
Madrid.- Descoloca ver un partido del Madrid porque da la sensación que puede pasar de todo, para bien y para mal. Ayer se dirimió en el Bernabéu un encuentro de locos que le vino a un Madrid desorganizado como anillo al dedo. Estaba Higuaín para tranquilizar al personal pero los rumores de tragedia sobrevolaron Chamartín en una noche de altas pulsaciones. El «Pipita» anotó cuatro goles por primera vez en su historia para rescatar a un Madrid mermado por la responsabilidad, que manifestó nuevamente que se mueve por impulsos a base de empuje y de fe. El Málaga pecó de ingenuo y se arrugó cuando el rival se quedó con diez por expulsión de Sergio Ramos antes del descanso.
A falta de delanteros, Schuster sentó a Raúl y dio la alternativa a los «jugones» que le quedan. Ausentes Robben y Van Nistelrooy. Gago, Guti, Sneijder, Van der Vaart y Drenthe se repartieron la parcela central con más anarquía que otra cosa, mientras que Higuaín, única referencia en ataque, esperaba por fin en su sitio lo que le llegase que, en teoría, debía ser mucho y bueno.
Pero no, a este Madrid le cuesta horrores elaborar. Domina pero no intimida y el único plan del que se sirve para intentar asustar está en las botas de sus cañoneros, léase Sneijder o Van der Vaart. Esa, la del chut lejano, se adivina ahora como la única premisa más o menos fiable para llegar al gol. Poco, poquísimo bagaje para un equipo al que le pesa la responsabilidad. Quizá no esté para jugar bonito, porque ni tiene especialistas en la materia ni su estilo de juego, uno de tantos, esta definido para tal, pero Schuster está obligado a activar un plan de emergencia si quiere vivir en paz.
Ayer el partido lo rompió el Madrid desde el primer minuto. Al descontrol que se le presupone en ataque, se sumó la defensa, que rápidamente comenzó a dar síntomas de nerviosismo cuando se le exigía tocar con sentido y comenzar la jugada. Torpes en ese menester y con un Málaga ordenado y táctico, la zaga blanca no tardó cinco minutos en mostrar flaqueza en su tarea principal: defender. Eliseu se coló por la derecha para culminar con suerte el slalom de su vida. La desorganización que mostró la jugada, que mostró liviandad en Marcelo y Heinze, desacomplejó a los visitantes y el partido tornó en lo más parecido a una pachanga con una sucesión de jugadas de ida y vuelta que se prolongó los noventa minutos.
Poco tardó Higuaín en empatar (min. 8) con otra carambola. Esta vez el «Pipita» se aprovechó de un rechace de Arnau a tiro de Marcelo. Los blancos respiraron, y como ante la Juve, cargaron todo su juego por la izquierda donde Drenthe desbordaba sin peligro. Sneijder y Van der Vaart probaron desde lejos sin fortuna antes de que el Málaga volviera a desenmascarar la falta de intensidad de los locales. Duda se plantó en la frontal y asistió con finura para que Baha empalmara a la red. Revés para los de Schuster, que seguían a lo suyo: encimar a base de zapatazos lejanos; acular al rival, empujando, sin fútbol. En una de éstas, Weligton sacó a pasear la mano para interceptar un pase de Guti.Penalty que transformó Higuaín: 2-2. Aquel lío de partido demandaba una pausa pero Sergio Ramos decidió irse antes. El lateral, para echar más leña al fuego, se autoexpulsó tras propinar un pisotón en el pecho a Eliseu.
Con un rival en inferioridad, el Málaga volvió de los vestuarios demasiado conservador y lo pagó. Se llegó adelantar con un tanto de Apoño de penalti pero ni con esas. El Madrid, por orgullo, por amor propio, empató al minuto con un disparo seco de Higuaín. Ahí se supo que los locales se llevarían el partido. Un par de llegadas de Van der Vaart precedieron al éxtasis. Y quién mejor para certificar la victoria que el argentino, que anotó un nuevo penalti para tirar de un equipo loco.
Schuster: «Ganar así levanta el ánimo»
El alemán Bernd Schuster, técnico del Real Madrid, que ayer derrotó (4-3) al Málaga en el Santiago Bernabéu, declaró tras el partido que «es un buen golpe de ánimo ganar el partido así» de la forma en la que lo hizo su equipo, que fue tres veces por detrás en el marcador.
«No puedo decir lo que hemos hablado en el descanso", dijo Schuster, que, acerca del obligado cambio de Michel Salgado por el holandés Wesley Sneijder, por la expulsión de Sergio Ramos, dijo que estaban «obligados a hacer este cambio».
«Entraba Michel Salgado y dejamos a Sneijder fuera para equilibrar más las líneas, por supuesto. Pero esto no cambió la idea. A pesar de estar con uno menos, seguimos pensando en ganar el partido», indicó Schuster.
«La verdad es que estos momentos, como la expulsión, el penalti, etcétera, han hecho más fuerte al equipo. Ya demostramos el año pasado que somos casi el único equipo capaz de hacer estas cosas», comentó el técnico del último campeón de la liga española. «Aunque yo prefiero ganar los partidos de otra manera, sin duda», añadió el entrenador alemán.
Cuando se le preguntó por si temió perder el partido, Schuster comentó: «No, lo que pasa es que el tema es que no tenemos tiempo casi para nada. Cada tres días tenemos otro partido. Cuando hay momentos como estos hay que ganar en ánimo y moral. Y volver a intentar el siguiente partido y corregir lo máximo posible. Creo que no es fácil hacerlo en los partidos, pero no nos da tiempo para hacerlo en los entrenamientos. Hay que ir poco a poco».,
«Mentalmente para el equipo es un buen golpe de ánimo ganar el partido por la forma en que se ha ganado», apostilló el alemán que acerca de la expulsión de Ramos afirmó: «la verdad es que yo tenía a alguien delante».
Acerca de Higuaín, que marcó los cuatro goles de su equipo, Schuster declaró: «Está claro que él estaba jugando en su sitio, como en otros partidos. Ahí es donde aprovecha su velocidad y su regate. Y sobre todo, la moral que él tiene este año, en el que ha dado un paso muy importante hacia adelante». Intervención que terminó con una broma: «Aunque ya le he dicho que por mí, podía cambiar un poco la forma de tirar el penalti»..