Mª JESÚS FERNÁNDEZ.
José Mateos Mariscal pone cara a la crisis económica. Forma parte de la lista de 248 autónomos de la provincia que se han quedado sin trabajo durante los nueve primeros meses del año. Este padre de familia se ha convertido en una de las primeras víctimas zamoranas que se ha cobrado la desaceleración del sector de la construcción tras verse obligado adar de quiebra su empresa de estructuras metálicas, denominada "Ocellum Duri". Eso ocurrió hace menos de un mes y desde entonces vive asediado por las deudas económicas, que le han llevado a una «situación límite».
Reside en una vivienda de alquiler después de que el banco embargara el piso que tenía en propiedad con el que había avalado la adquisición de materiales para realizar una obra encargada por una empresa que todavía no le ha pagado. «He sufrido los impagos de varias empresas con las que he trabajado y que me han llevado a la quiebra», se lamenta Mateos, casado y padre de dos niños de ocho y cuatro años.
Su empresa daba trabajo a otros tres empleados, «que he tenido que despedir y que al menos tienen derecho a cobrar paro, no como yo», según se lamenta. Creada hace seis años, el negocio había ido «muy bien» durante los últimos cuatro años, pero se ha visto arrollada por el descenso de actividad generado por la ralentización de la edificación de viviendas.
Sin trabajo y sin derecho a paro por su régimen de trabajador autónomo, este zamorano apura los últimos ahorros y ya se ha visto obligado a pedir ayuda a organismos de caridad como Cáritas y Cruz Roja para conseguir productos básicos de alimentación. También ha pedido una subvención a un Centro de Acción Social (CEAS) de la capital, aunque de momento no ha obtenido respuesta. Se queja de la poca solidaridad mostrada por las instituciones y de la desprotección que sufre el colectivo de los trabajadores autónomos. Al mismo tiempo rechaza la caridad porque según explica, «lo único que quiero es una ayuda provisional durante un par de meses hasta que pueda salir adelante».
Consciente de que su caso no es el único, Mateos es el impulsor de la creación de una plataforma de trabajadores autónomos afectados por la crisis. «La vamos a crear desde Zamora pero será de ámbito nacional porque cada vez son más los trabajadores autónomos que se quedan sin trabajo», según explica. Una situación que no es fácil de soportar, ya que «es fácil hundirse y tirar la toalla», reconoce Mateos, quien asegura que «doy gracias a tener una manera de ser que tengo, porque yo no sirvo para quedarme en casa y prefiero pensar que mi suerte puede cambiar de un día para otro».
Mientras tanto no pierde el empeño «en llamar a todo tipo de puertas hasta que alguien nos ayude». Respecto al origen de la crisis, Mateos considera que se ha aplicado «una dictadura bancaria», mediante la restricción de créditos y la merma de liquidez. En su caso, su falta de pago de una mensualidad en la Seguridad Social le hace figurar en la lista de morosos del RAI, «que me imposibilita hacer cualquier tipo de operación», según critica. Para salir de su situación actual se plantea abandonar la construcción y cambiar de actividad profesional. «Estoy barajando volver a la venta de vinos, a la que ya me había dedicado, porque la construcción está en declive y no hay nada que hacer». Es una alternativa para «empezar otra vez de cero», reconoce Mateos, quien no se separa en ningún momento de su teléfono móvil a la espera de una llamada que le devuelva la esperanza.
La cifra de trabajadores por cuenta propia ha descendido un 1,3%, según datos de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). Así, si en la provincia había en diciembre pasado 19.532 autónomos, incluidos los del sector agrario, en septiembre de este año se han reducido a 19.248. La federación nacional, que ha recogido los datos del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), pone de manifiesto que el número de afiliados ha descendido en todas las provincias de Castilla y León y, donde hay 2.368 autónomos menos en la región que al comenzar el año. El informe elaborado por ATA destaca el sector de la construcción como el más afectado por la crisis, ya que en él se ha registrado un descenso del 4% en el número de afiliados al RETA, lo que supone 22.358 trabajadores por cuenta propia menos en todo el país.