Mª JESÚS CABALLER.
Cuando lees el frío titular de la noticia: «Un muerto y una mujer herida al salirse de la vía un turismo en la autovía de Requejo» lo pasas por alto por lo acostumbrados que estamos, desgraciadamente, a los accidentes de tráfico. Ha sido mi director de tesis Don Jaime Siles, catedrático de Filología Latina en la Universidad de Valencia y poeta, quien me ha hecho poner nombre y apellidos a esta trágica cifra estadística: Don Antonio López Eire (1943-2008).
Don Antonio López Eire ha sido un magnífico helenista de reconocido prestigio nacional e internacional, además de catedrático de Filología Griega en la Universidad de Salamanca desde el año 1972 y es considerado una autoridad a nivel internacional en las áreas de Dialectología griega, Historia de la lengua griega, Poética y Retórica griegas, y Poética y Teoría de la Comunicación modernas.
Ha sido autor de más de una treintena de libros, la mayoría de ellos reeditados en varias ocasiones, y de cientos de artículos publicados en varios idiomas en las más prestigiosas revistas nacionales e internacionales. Entre sus traducciones, que también han sido profusamente reeditadas, se cuentan comedias de Aristófanes, la "Ilíada" y la "Odisea" de Homero, los "Discursos Políticos" y "Las Filípicas. Sobre la Corona" de Demóstenes y la "Poética" de Aristóteles. Fue director de la revista internacional "LOGO: Revista de Retórica y Teoría de la Comunicación". Sus múltiples ediciones y reediciones han convertido ya en clásicos sus libros, como por ejemplo "Orígenes de la Poética" (1980); "La Oratoria" en "Historia de la Literatura Griega" (1988); "Ático, koiné y aticismo: estudios sobre Aristófanes y Libanio" (1991); "Aristoteles über die Sprache des Dramas", en "Antiken Dramentheorien und ihre Rezeption" (1992); "Los orígenes de la Oratoria y la Historiografía en la Grecia Clásica" (en colaboración con C. Schrader), (1994); "Actualidad de la Retórica" (1995); "Esencia y objeto de la retórica", (1996 y 2000); "La lengua coloquial de la comedia aristofánica" (1996); "Retórica clásica y teoría literaria moderna", (1997); "Retórica y comunicación política" (en colaboración con J. De Santiago Guervós), (2000); y "Los fundamentos de la Retórica" (2001), entre otros muchos.
Ha sido Profesor Invitado en las universidades de Oxford, Cambridge, Nottingham, Berlín, Freiburg, Tübingen, Würzburg, Venecia, Milán, Nápoles, Salerno, París (Sorbonne), Toulouse, Brest, Nancy, México, Universidad Nacional del Sur (Argentina), Costa Rica, Harvard, Yale, Brown, etc. En la actualidad formaba parte de un grupo internacional de investigación que se ocupa de temas de Poética y Retórica antiguas y modernas, integrado por H. Beristáin, U. Eco, G. Kennedy, J. J. Murphy, G. Ramírez, L. Rossetti, T. Van Dijk, y otros; además de ser el responsable del proyecto Alfa-miforcal de Formación del Profesorado de calidad en modalidad on-line por la Universidad de Salamanca.
De lo humano
Desde una intensa emoción contenida y desde una profunda tristeza me habla, mi querido profesor Don Antonio Melero Bellido, catedrático de Filología Griega de la Universidad de Valencia y amigo íntimo de Don Antonio López Eire desde hace unos 40 años, del «grandísimo» erudito que era el profesor López Eire, «pero erudito de los que jamás, jamás alardea» -me resalta- «podría decirte que es uno de los mejores, pero decir que es "el mejor" sería un absoluto, y los absolutos son relativos», lo que los "clásicos" denominaríamos un primus inter pares -añado en este momento-, y un «políglota notable», gran conocedor de «todas las lenguas cultas de Europa». Me comenta que coincidieron como estudiantes en la Universidad de Salamanca y, posteriormente, coincidieron de nuevo, pero esta vez como profesores en dicha universidad, incluso, me dice con una leve sonrisa que «me dio clases a mí durante un año». Me destaca, con ahogada nostalgia, que era una persona entrañable, muy delicada en todos los sentidos, que era muy accesible y te ayudaba «en los pequeños detalles que se te pueden pasar por alto en un artículo», que era muy atento, cariñoso y muy tímido, tanto, que parecía distante, aunque sólo era la propia timidez; pero, sobre todo, me hace especial hincapié, en que era terriblemente «divertido e ingenioso»; incluso, en su grupo de amistades más íntimas, ahora, en estos desolados momentos, se preguntan «quién nos va a hacer reír ahora como lo hacía él». Se lamenta, con una dolorosa melancolía, de que ahora estaba pasando por una «madurez dorada», después de haber superado un par de graves enfermedades familiares, y estaba feliz con su nieto. Añade que Maíta, esposa del profesor López Eire, "afortunadamente" evoluciona favorablemente de las heridas sufridas en el accidente, y que seguramente podrá asistir al funeral mañana sábado día 27, que tendrá lugar en La Purísima de Salamanca a las once de la mañana y que, además, se espera sea multitudinario.
Muchos somos los que lloramos tan irreparable pérdida, especialmente los zamoranos porque ha sido precisamente en esta tierra donde Don Antonio López Eire ha perdido trágicamente su vida; muchos son los que sienten un dolor profundo, particularmente todos los que pudieron disfrutar de su magistral magisterio: sus discípulos, que en la actualidad imparten clases en las universidades de la Península; muchos son sus compañeros y amigos a los que ahora la tristeza les invade con una onerosa intensidad y, por supuesto, su familia que sufre lo mismo que hemos sufrido los que hemos pasado por su misma situación.
A todos y cada uno de ellos queremos expresar nuestras más sentidas condolencias.
Y a Don Antonio López Eire sólo nos resta decirle: S(ic) T(ibi) T(erra) L(evis)