CONSECUENCIAS DE LA CRISIS ECONOMICA EN LA PROVINCIA

Aumenta un 17 por ciento el empeño de joyas durante el primer semestre del año

El Monte de Piedad de Caja España, el único existente en la ciudad, experimenta un incremento de clientes de un 20% en los últimos meses

 
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Un tasador de Caja España valora una pieza en la oficina del Monte de Piedad local.  Foto Sergio Campano.

NATALIA SÁNCHEZ. Las dificultades económicas impulsan cada vez a más personas a acudir al Monte de Piedad de Caja España, el único existe en la ciudad, para desprenderse de joyas, a veces de un elevado valor emocional y económico, para resolver el bache y poder llegar a fin de mes.
En el primer semestre del año dicha entidad bancaria tenía vigentes un total de 7.139 préstamos pignoraticios, denominación de los empeños de joyas, lo que supone un 17 por ciento de aumento con respecto al mismo período de 2007; mientras, el importe ha experimentado un aumento del 25 por ciento hasta llegar a los 2.766.000 euros. En el caso de la oficina local los activos «ascienden a 100.000 euros con una cifra de clientes habituales de 200», según explica el director de Monte Piedad de Caja España, Miguel Ángel Álvarez.
El auge de estos créditos reside en «su carácter inmediato y su bajo interés», sintetiza el responsable del Monte de Piedad de Caja Duero en Salamanca, Santiago Palomero, que reconoce que cuenta con usuarios de la capital y de la provincia zamorana.
Una vez que el cliente, personado en la sede del Monte de Piedad, manifiesta su deseo depositar la alhaja, el tasador fija el valor de los bienes empeñados. A partir de la estimación establece el importe otorgado, que oscila entre el 70 y el 80% del valor de la tasación; es decir, por un gramo de oro, cuyo precio determina el mercado internacional a 15 -18 euros, el prestatario recibiría entre 10 y 12 euros. «Nuestro objetivo no es enriquecernos, sino realizar un servicio social», puntualizan desde Caja España.
Otra de las características de este tipo de transacciones reside en que la prenda puede recuperarse, dado que los préstamos de los Montes de Piedad son por doce meses. Concluido dicho período, el cliente puede recuperar la pieza «abonando los intereses» o «bien prorrogar» el depósito, detalla el responsable del Monte de Piedad de Caja Duero. En este sentido, los responsables de ambos departamentos coinciden en señalar que alrededor de un 90 por ciento de los beneficiarios optan por recuperar las alhajas antes del año, en tanto que diez de cada cien joyas salen a la venta en las subastas que periódicamente realizan las Cajas.
En la puja las piezas alcanzan un valor alto y, tras el pago de los intereses y de los gastos de la subasta, la cantidad restante, denomina residuo, se entrega al titular del recibo. No obstante, en caso de no ser localizado «la cantidad se destina a la Obra Social» de la entidad, concreta Álvarez.
Los responsables de sendos áreas enfatizan en la «función social» de los Montes de Piedad que nacieron en el año 1702 de la mano del sacerdote franciscano Francisco Piqué que introdujo la primera moneda en una caja de piedad para prestar a gente necesitada con el objetivo de combatir a los usureros.

Inmigrantes y jubilados, principales usuarios
Los inmigrantes y los jubilado conforman los principales clientes del Monte de Piedad de Zamora. Respecto a los primeros, Miguel Ángel Álvarez, sin distinción de nacionalidades, esgrime que recurren a este sistema porque «les es más difícil conseguir créditos al carecer de garantías» sin embargo, «vienen al Monte con sus joyas, muchas traídas desde su país, y se llevan el préstamo»; los mayores optan por dejar una pieza de oro para afrontar un problema económico puntual «y en cuanto cobran la pensión la retiran», subraya Santiago Palomero. A ellos se unen los gitanos, «que tienen mucha más arraigada la cultura de adquisición del oro», puntualiza Palomero.
Un colectivo emergente lo conforma las personas de entre los 30 y los 45 años que «recurren al Monte por la crisis» y que dejan «la pulsera de pedida o bien joyas heredadas de la familia». También empeñan alhajas familias que en un momento determinado precisan de un refuerzo económico, como puede ser la vuelta al cole. Por sexos las mujeres son quienes dan la cara a la hora de desprenderse de los objetos que son recuperados, usualmente, el día de cobro del paro, de la pensión o de la nómina.
La cantidad media prestada en Zamora ronda los 500 euros, siendo un 90% de los objetos de oro, seguido de brillantes y diamantes, según indican fuentes del Monte de Piedad de Caja España. Tal entidad abrió en la capital su oficina hace tres años y en este período han notado que «se está rompiendo la idea de casa de empeños, simplemente es otro tipo de préstamo en el que la garantía es una joya», concluye Álvarez.

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