Coñe, tú. Esto va ser peor que lo del tabaco. ¿Cuántos de cada cien pueden enfermar por darle a ese feo y proscrito vicio? No tengo a mano encuestas, pero juraría que tanto como la cuarta parte, no. Y lo de los accidentes de tráfico, con la paliza que nos dan para evitarlos, tampoco se acercan, ni de lejos, a tales porcentajes. Así que ser funcionario es muchísimo más peligroso que fumar, que conducir o que, desde luego, trabajar en la construcción. Es verdad que en esta última hay demasiados accidentes y muchas veces trágicos. ¿Pero han oído alguna vez que la cuarta parte de los peones albañiles -o el uno por ciento- tenga estrés? Se ve que es un trabajo que anima que no veas. Y como les digo ese, les podría decir otros muchos en los que se curra de lo lindo, te pagan una miseria y sin embargo, oye, debe de ser el paraíso en comparación con la pública función. Pues quienes están ahí, trabajando para alguna Administración, se deprimen en masa, andan con un estrés galopante y que afecta a todos a la vez. Vamos, a todos, no; "sólo" a la cuarta parte. Un veinticinco por ciento de los funcionarios, nos acaban de decir, padece estrés laboral u otros problemas sicológicos. Y no lo ha dicho un sindicato de los suyos como para que pensemos que estarán exagerando. No, no. Lo ha dicho toda una consejera de la Junta, la de los funcionarios en concreto, la zamorana Isabel Alonso.
Así que la cosa, viniendo avalada por tan alta fuente, es un escándalo. Una cuarta parte de un colectivo que abarca a millones de personas no puede sufrir de estrés laboral o males similares sin que alguna cabeza eche a rodar. En el trabajo sólo te estresas sin te encargan más de lo que puedes abarcar, lo que no estás capacitado para ejecutar o lo que en modo alguno te corresponde hacer. En cualquiera de esos supuestos es obvio que el superior mete la pata y hay que hacerle rectificar o ponerlo de patitas en la calle. Ahora bien, ¿cuántos superiores metiendo la pata se necesitan para que un cuarto de un colectivo millonario sufra tal tipo de tortura? ¿Puede haber tantos? ¿Y cómo es posible que se hayan multiplicado de esa forma justo donde más protegidos se supone a los empleados y donde nunca les falta la defensa férrea de no sé cuantos sindicatos con sus legiones de esforzados "liberados"? ¿Está segura, en fin, la señora consejera de que sus funcionarios están tan estresados como le han hecho creer? Porque si es así, hay que poner de inmediato a la entrada de toda Administración: "Sanidad advierte que la función pública causa estrés y otras dolencias, por lo que se recomienda buscar otra ocupación". ¿No?
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