SUSANA ARIZAGA
Una mujer ha denunciado en los juzgados su detención ilegal por negarse a entregar a la Policía Nacional a su hijo para que permaneciera quince días con su padre, tras lo que solicita una entrevista con los ministros de Justicia e Interior y el propio presidente del Gobierno. En la denuncia María José Blanco Barea añade los delitos de abuso de poder, trato degradante por parte de la Policía que, asegura, le mintió cuando le dijo que había una orden judicial para entrar en la casa y que si no accedía a entregar al niño «echarían la puerta abajo». Cuando estaba en la calle, los agentes la detuvieron y se la llevaron a la Comisaría de Zamora, en cuyos calabozos permaneció desde las 14.00 hasta las 19.15 horas, «sin que siquiera le preguntaran si necesitaba medicación», que toma habitualmente por el párkinson que padece.
La madre -que tiene la patria potestad del menor tras una sentencia de la Audiencia Provincial de Zamora-, denuncia, asimismo, un delito de obstrucción a la justicia por existir una sentencia en la que se exige un informe del equipo de técnicos de la Fiscalía de Menores antes de permitir la estancia del niño -de ocho años y medio- con su padre durante las vacaciones. Se da la circunstancia de que conoció a su progenitor con cuatro años y de que se ha visto con él en dos ocasiones en el punto de encuentro familiar.
Blanco Barea, que está condenada cinco veces por desobediencia a la justicia al tratar de impedir los contactos del hijo y el padre -que según relata la mujer no quiso participar del nacimiento ni se ocupó nunca de él-, también interpuso ayer una denuncia por delitos de laxa humanidad contra el menor, al que el se le obligó a entrar en el vehículo de su padre a pesar de sus esfuerzos por tratar de huir. Según relata la mujer, una vez que la detuvieron, los agentes «subieron a su vivienda y le exigieron a la asistenta que les entregara al niño. La dieron diez minutos para que hiciera la maleta. Fue una encerrona. Al niño se lo llevó el padre que estaba abajo con su coche esperando. Los policías metieron a mi hijo en ese vehículo y se lo llevó. No sé dónde está, supongo que en la playa con él».
Apenas ha podido hablar con el niño, lo justo para que éste la preguntara «si estaba en la cárcel». María José escuchó cómo su hijo le decía que «tengo que estar aquí quince días para que tú salgas de la cárcel». La inquietud de la mujer es extrema, sobre todo, por las consecuencias psicológicas que puede tener esta situación, «me preocupa que el niño crea que tiene que ser cariñoso con su padre para que yo esté bien y que la situación le cause una situación de estress».
La mujer, abogada de profesión y jurista, dice vivir «sometida a acoso procesal» por la "guerra" que su ex pareja, con la que nunca se casó aunque sí convivió antes de tener a su hijo, ha iniciado contra ella. Sobre su buena disposición para evitar daños al menor pone como ejemplo el haber consentido que el niño se entreviste con su padre en el punto de encuentro con tutela, aunque nunca porque así se lo impusiera una sentencia (motivo por el que está condenada), sino porque lo decidió ella misma. Ahora está pendiente del recurso presentado ante el Tribunal Supremo (y de otro contra el Reino de España en el Tribunal de Derechos Humanos) contra la sentencia del Juzgado número 2 de Zamora que ordena un informe de Menores que valore si el niño puede seguir viendo a su padre sin tutela. La juez sustituta fuer la que determinó en días pasados que sí. Una decisión «injusta» para María José Blanco.