Hay tantos licenciados que no es que no haya trabajo para todos (que no lo hay) sino que tienen que estar a expensas del peor postor. Hay que rebajarse hasta la vergüenza, ya que el empresario de turno juega con la temporalidad y con esa abundancia de desesperados sin experiencia laboral ni vital. Que te pagan los mil euros de turno (para redondear) y que si quieres bien y si no ya sabes.
En muchas ocasiones las ofertas de trabajo reclaman licenciados a secas, como si eso fuera una garantía de chicos educados, estudiosos, formales, de buena familia, etc., todo para hacer un cursillo que puede que no tenga nada que ver con lo que has estudiado. Haces el cursillo buscando un puesto que no tienes asegurado y después, pues eso, a meter datos al ordenador todo el santo día y a esperar que en cualquier momento la susodicha computadora aprenda a hacerlo sola y te echen. Porque verdaderamente muchos licenciados no se han especializado tanto como el mundo de hoy exige. No hay nada más que ver todos los licenciados que acaban en la docencia sin estar licenciados en la carrera inexistente de profesor, como el médico antes de ejercer como tal lo ha hecho en medicina.
En ocasiones se afirma que esta generación de universitarios es la mejor formada de la historia de España. Que dicho así parece muy impactante, aunque como siempre habría que hacer una lectura más contemporánea y menos histórica. Sí, tienen una cantidad de estudios que sobre el papel parecen muy abundantes, pero la abundancia de datos no hace a las personas más sabias, ni tampoco te capacita para desarrollar ciertos trabajos. En muchas ocasiones sobra preparación y falta especificidad. Por no aceptar (a duras penas) que algunos empresarios tienen razón al quejarse de que sus ingenieros ni tienen experiencia ni los estudios lo suficientemente realizados; que sí, que vienen con el título, pero es que algunos títulos... Al fin y al cabo ya sabemos cómo funciona la universidad en España, con esos exámenes en los que entra lo que le haya dado tiempo al profesor a explicar, con esos profesorcillos sin ganas de repetir cada año lo mismo, con esa ausencia de prácticas, con esa ingente cantidad de oportunidades (sin la más mínima penalización). Se terminan las carreras en el doble o en el triple de años y se pretende que la gente domine lo que hace lustros estudió. Y es que los licenciados ya no son lo que fueron. Si a esto le unes que uno se puede "comprar" el diploma en alguna de esas universidades privadas, pues nos deja una masa de licenciados de tres al cuarto, pero que eso sí se lo han pasado de p... madre los jueves por la noche.
Pero, claro, si el universitario estudia lo que le gusta, con lo que verdaderamente disfruta, si consigue un trabajo aunque sea poco lucrativo, bien puede ser feliz, al menos mucho más que todos esos que están condenados a gastar su vida en trabajos "dignos" que en el futuro, no hay duda, serán considerados poco menos que esclavizantes. Y si no miren a ese licenciado en filosofía qué feliz está con sus especulaciones o ese en historia regodeándose entre libros de todo lo que sabe.
Aunque, por supuesto, en cinco o diez años todo cambiará. Con las ganas que tienen de estudiar los de la ESO, me parece que las universidades van a tener que empezar a ofertar un dos por uno.