PACO ANTÓN.
Pues a ver si a la tercera va la vencida. Con Valorio, digo. La primera actuación de envergadura en el "pulmón verde" de Zamora se hizo hace ya muchos años, cuando Andrés Luis Calvo mandaba en la Casa de las Panaderas y el bosque andaba todavía de mano en mano, que si municipal, que si
del Icona, que si de la comunidad autónoma... Como nunca se había hecho nada extraordinario en la zona, las obras fueron recibidas con expectación y hasta con aplausos. Por no obviar las críticas, no se entendió ni bien ni mal la utilización de viejas traviesas de vía ferroviaria para marcar espacios, lindes y zonas recreativas que resultaron de escaso o nulo uso, como la que persiste en estado inútil junto a la vieja fuente. Se trataba de utilizar materiales no agresivos, nos dijeron, y la madera ennegrecida de las vigas del tren era idónea para soportar la erosión ambiental y el paso del tiempo. Pero eran, y son, feas de narices. Casi todo lo demás fue recibido como positivo: la reposición y actualización del mobiliario, la construcción de nuevos puentes y pasarelas de acertado diseño, la creación de un excelente parque infantil con aparatos y materiales hasta entonces inéditos en Zamora, zonas deportivas abundantes, fuentes que funcionaban... Con la perspectiva actual, aquella actuación quizá no sería nada especial, pero hablo casi de los años de Maricastaña y en verdad que entonces resultó todo un hito. De hecho, cuatro lustros después permanece la huella de aquello y no sólo por los maderos.
Del proyecto del anterior alcalde, Antonio Vázquez, no entro en detalles porque lo conocen de sobra. Mucho más ambicioso, también con más dinero -aunque fuera de Europa-, en teoría más forestal y ecológico porque preveía miles de nuevos arbustos y tratamiento adecuado a los existentes, innovaciones como el carril-bici, iluminación, centro de interpretación, agua a torrentes, arreglo de zonas deportivas y paseos, mejor mobiliario, aparcamientos... El resultado ya lo conocen. Se hicieron muchas cosas, pero no todas bien. Y otras no se hicieron. Y no es que lo diga Izquierda Unida o la Oficina Europea contra el Fraude. Lo contaban en voz baja los propios trabajadores de la empresa contratada y más de un concejal popular alejado del alcalde. Es verdad que los paseos de entrada al bosque quedaron como pinceles, la Casa del Guarda muy mona, la monstruosa pasarela de San Isidro segura -y camuflada, menos mal-, el aparcamiento de Los Pisones muy grande? Pronto, antes de terminarse las obras, los gamberros dieron buena cuenta de las luminarias, de los carteles, de los pocos plantones que agarraron en la zona del pinar central, del área didáctica sobre especies de flora... y hasta chiscaron fuego a la Casa del Guarda. Pero también es cierto que el
carril-bici resultó ser una mano de pintura verde sobre la carretera de Valderrey, que el mobiliario se redujo casi a la mitad y desaparecieron mesas y papeleras, que las fuentes no funcionaron, que el estanque central siguió siendo un cúmulo insano de basuras, que nadie vio los arbustos que se iban a plantar en las laderas, que las pistas deportivas se resquebrajaban, que los puentes de madera se esfumaron, que el caudal del arroyo no fue el previsto...
Y así nos plantamos ante el tercer proyecto integral para Valorio, que llevará la firma de Rosa Valdeón y nada menos que 1,5 millones de euros de la Junta, con una ayudita del Ayuntamiento. A ver si ahora acertamos, alcaldesa, porque este bosque significa mucho para los zamoranos y por eso nos ponemos tan quisquillosos. Estoy convencido de que nadie quiere crear confusión, sino que las cosas se hagan y se hagan bien y de forma transparente. Dialogar y no imponer, sería un buen comienzo.