M. PRIETO PEROMINGO
Muerte anunciada. Proyecto bloqueado y condenado. Definitivamente. Los proyectos se defienden con la razón, no con la indolencia. Con hechos.
La alcaldesa lo ha heredado. Ofrecimientos, concesiones. Nada de nada. No hay cáscaras. Despliegue de previsión de catástrofes económicas. Nada. Ni siquiera "a título de inventario".
Débil equipo de Gobierno municipal. No le dejan o no sabe. O ambas cosas. Buscar otro lugar, ¡qué fácil lo ven algunos! ¿De hoy para mañana? ¡Oh!
PSOE, IU y Adeiza ufanos. Alguna solución. Lo malo de hacer sugerencias ligeramente inteligentes es que se corre
el riesgo de que se las asignen
a ellos, a los sugeridores. Política de salón, unos. Marrón, otros.
Opiniones de todo tipo. Todas comprensibles y respetables. Hasta la del concejal presentador del proyecto. Hizo lo que muchos otros no se han atrevido. Saltó al ruedo, toreó y le pilló el astado. ¡Mala suerte!
Ubicación lógica, práctica y cómoda la que se daba. El progreso urbanístico de las ciudades no tiene mucho color verde. Pero da lo mismo. El lugar de estacionamiento, lo de menos. Hipocresías para el pueblo. Se precisa muy poco para hacer las cosas bien, pero se necesita menos para hacerlas mal. Por eso.
¿Cuándo se hallará un lugar idóneo? ¿Satisfará a todos? ¡Ujujú!
Escritos, informes, plazos, estudios, plazos, trámites, plazos, adjudicaciones, plazos y al final ejecución y plazos. ¿Cuándo? "¡Qui lo sa!".
Los visitantes alucinando. Los coches sobre las aceras del "bulevar". ¡Qué armonioso nombre! Cualquier político municipal puede llenarse la boca con él. Un desastre esto. Otro más.
Ningún proyecto en marcha. Hernández mira de soslayo. Guarido envara la espalda. Mateos no sabe / no contesta. Valdeón, ojos de gacela, con cara de circunstancias. La gente canta villancicos. "Brincan y bailan los peces en el río?", "En Belén tocan a fuego?"
Panorama oscuro. Otros se frotan las manos. Nada del Plan de Urbanismo. Poco de los presupuestos del año que llega. Incógnita sobre el nuevo edificio municipal. La oposición, cerril y tozuda. Dicen que con razón.
Adeiza, "ni chicha ni limoná", consigue que todos los insulten a sus espaldas por su afán de independencia. Por encima del bien y del mal. No son políticos. Son neutrales por Zamora. Sonrisitas a escondidas.
Ediles, "representantes ciudadanos", hunden tanto a Zamora en la oscuridad que lo que es un atisbo de luz lo hacen turbación y desasosiego.
Todo casi un pleonasmo: caer hacia abajo. Mejor hoy sería oxímoron: lo provisional permanece y dura. Parking
de la Avenida de Carlos Pinilla, junto al Hospital Clínico. ¿Hasta cuándo?