LUIS MIGUEL DE DIOS
Mariano Rajoy (20 julio 2004): «No le quepa la más mínima duda de que al final el terrorismo islamista y el de ETA estarán relacionados en algún punto».
José María Aznar (2 julio 2006): «Las pruebas aparecidas en el último mes indican la más que posible participación del grupo terrorista ETA en esta masacre».
Mariano Rajoy (13 marzo 2006): «¿Dónde estaba la mochila?, ¿quién la puso allí? La obligación de la Policía es explicarlo (...) Es que, si esto se confirma, podría anular la investigación y podría anular el sumario».
Más ejemplos en frases de Zaplana («Rajoy perdió por un atentado teledirigido simplemente a hacernos perder las elecciones»; Acebes («Tres años después no sabemos lo que explotó en los trenes»); Jaime Ignacio del Burgo («Ahora resulta que ETA también estaba allí, en el 11-M»); Rajoy («No me creo que los detenidos por el 11-M organizaran los atentados»; «el sumario está en tela de juicio y ciertas pruebas pudieron ser manipuladas»); Aznar («Los autores del 11-M no se hallan ni en remotas montañas ni en desiertos lejanos»; «Todos los terrorismos tienen algún tipo de conexión»).
Y más. Desde que gobierna Zapatero el PP ha presentado cerca de quinientas preguntas parlamentarias sobre el 11-M. Veamos el tono de algunas: «¿Se investiga el hecho real de los contactos que ETA mantiene con terroristas islamistas como prueba la posible adquisición por parte de ETA de misiles tierra-aire y el entrenamiento de etarras en campos de Bin Laden en Afganistán?»; otra: «¿Es casualidad que en la furgoneta Kangoo el perro no detectara explosivos como tampoco el que olfateó el Skoda Fabia y luego aparecieran explosivos?, ¿será acaso que ambos perros eran víctimas de una epidemia canina de gripe y habían perdido el olfato?» Una más. «¿Por qué motivo fue incinerado el cuerpo del GEO muerto en Leganés?, ¿tiene constancia de que uno de los presuntos suicidas de Leganés fue encontrado después de la explosión con los pantalones puestos al revés?».
Bueno, pues después de esta colección de perlas resulta que Acebes asegura poco antes de conocer la sentencia del 11-M que el PP «nunca apoyó la "teoría de la conspiración"». Y se quedó tan pancho, tan campante. Aquí mentir sale gratis. Claro que por entonces ya se sospechaba que la sentencia no iba a corroborar las tesis mantenidas durante tres años por los populares y sus medios afines o, mejor dicho, inventadas por éstos y apoyadas por el PP con el único objetivo de deslegitimar el triunfo socialista en el 2004. Y para ello no les frenó nada. Ni denigrar la labor de la Policía (el Sindicato Unificado de Policía va a querellarse por este motivo) y de la Guardia Civil ni machacar al juez instructor y a la fiscal ni meter por medio a los servicios secretos españoles y marroquíes ni confundir al Grupo Mondragón, al que quieren relacionar con Batasuna, con la Orquesta Mondragón ni insistir en medias verdades, manipulaciones, insidias, infamias...
Y llegó la sentencia. Y dice lo que dice. Habían asegurado que la acatarían, pero, al no serles favorable, hay que seguir propagando bulos y dudas. El propio Rajoy se permitió el lujo de afirmar que apoyará nuevas investigaciones. Si ya las han hecho los cuerpos y fuerzas de seguridad, el juez y la fiscalía, ¿a quién se las va a encargar Rajoy, al CSI, a Torrente, a Prosegur, a Pepe Carvallo, al sheriff Bush? Ya está bien.
Ojo con las narices que os están creciendo.