09 de febrero de 2018
09.02.2018
La columna del lector

La rutina

09.02.2018 | 00:14

La motivación es lo que nos hace empezar, la rutina lo que nos hace continuar

Estamos a punto de finalizar el primer mes del año, mes en el que los propósitos de mejorar determinados aspectos de nuestra vida diaria, son múltiples y como bien sabemos, lo importante, no es hacer propósitos y comenzar, sino continuar.

El encontrar significado al quehacer diario, esto es, a nuestro trabajo profesional es parte muy importante de nuestra salud, de nuestro bienestar general; los estudiosos de estos temas nos dicen que, la buena salud y la longevidad dependen, en parte, de la sustancia, finalidad y coherencia, llegando a la conclusión de que la vida tiene sentido cuando la consideramos importante y es coherente. La rutina cuando nos agobia no nos proporciona ninguna ventaja, antes al contrario, es mortal, no nos inspira nada de nada. Recientemente leía un artículo, donde se recogía que el problema surge cuando la rutina no te inspira y sabes cuando eres víctima de la rutina, cuando te percatas que pasas más horas atado a las redes sociales que hablando con tus amigos. Hemos de romper con las rutinas agobiantes, para ello recomiendan aprender idiomas, iniciar nuevos estudios, ir a la Universidad de la Experiencia, escribir, leer, etc... en conclusión, iniciar nuevas actividades que nos motiven.

Hemos de fomentar y cultivar la amistad; ello requiere tiempo, bien escaso en los tiempos actuales, el ritmo de vida que llevamos y contar nuestros problemas, nuestras preocupaciones, éxitos y fracasos, a nuestros amigos, pues, un problema, una preocupación, compartida siempre es menor y una alegría, un éxito, compartidos siempre nos produce mayor satisfacción.

La amistad leía, el día pasado, en un correo que me enviaban, es un hilo de oro, que solamente se rompe con la muerte. Vivir sin amigos es morir sin dejar recuerdos. La amistad es lo opuesto a la rutina.

A veces el caer en la rutina, que no digo, sea mala, en algunas tareas de la vida, tiene graves consecuencia, pues, nos olvidamos de la personas de nuestro entorno y, al final estaremos solos. La rutina diaria del trabajo nos puede pasar factura muy cara, porque somos más que trabajadores, somos personas y como tales debemos pensar en nosotros, en las personas de nuestro entorno, a las que también hemos de dedicar tiempo; una llamada telefónica, una visita, quedar para tomar un café, para dar un paseo, para comer, en definitiva, para comunicarnos con nuestros amigos...

La rutina, es evidente que, tiene su aspectos positivos y negativos. Como aspectos positivos tiene la ventaja de crearnos buenos hábitos, entre ellos la fuerza de voluntad. La auto exigencia, una buena administración de nuestro tiempo de estudio y de trabajo y como aspectos negativos, la rutina nos puede llevar a perder la creatividad en nuestro trabajo diario y eso debe rechazarse, no olvidemos que actualmente, con todos los instrumentos y tecnología a nuestro alcance, el trabajo es sumamente repetitivo, pensemos, en las sumas kilométricas de nuestra infancia que, teníamos como deberes, y actualmente el uso de la calculadora hace que, a veces, tengamos dificultades para sumar....

Las personas hemos de ser lo suficientemente inteligentes para tomar el lado positivo de la rutina, esto es, aquellos aspectos que nos sean atractivos y positivos, aunque nos cuesten, como por ejemplo el horario en el estudio o en el trabajo, y rechazar las rutinas agobiantes, que llegan a produciros aburrimiento y desmotivación, es más son perjudiciales para nuestra salud.

Hemos de rechazar el tedio y la desmotivación que nos puede producir la rutina en nuestro quehacer diario, y ello sabiendo que, a veces tenemos que hacer cosas que no nos producen ningún tipo de satisfacción, pero hemos de hacerlas, busquemos su lado positivo. Me viene a la memoria una faceta positiva de la rutina, cual es la salud digestiva que, genera el hacer las comidas a la misma hora. Reflexionemos y pongamos en práctica los buenos efectos de la rutina, pero, por favor, no seamos esclavos de la rutina, todo admite flexibilidad.

Pedro Bécares de Lera

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