09 de enero de 2018
09.01.2018

Feria de Botijero

Han pasado 500 años desde que los Reyes Católicos concedieron a Zamora un mercado que llegó a ser muy popular

09.01.2018 | 00:01
Feria de Botijero

Han transcurrido más de quinientos años desde que los Reyes Católicos concedieron la Feria de Botijero a la ciudad de Zamora. Dice don Ursicino Álvarez en su "Historia general de la provincia de Zamora": "Concedieron los Reyes, en memoria de tan buenos servicios y sufrimientos a la ciudad de Zamora, una feria franca anual que durase veintidós días comenzando quince antes de la Cuaresma y acabando en el primer mercado de ella, lo que establecieron por privilegio dado en Madrigal a 7 de mayo de 1476". Esta feria franca tenía su razón de ser en que, sin pagar los derechos de portazgo ni ningún otro impuesto o tasa, podían acudir a la ciudad todos cuantos desearan vender o comprar los más diversos productos: vinos procedentes de Tierra del Vino, cereales de Tierra del Pan, lanas manufacturadas de las comarcas de Sayago y Aliste, patatas y castañas de Sanabria y, muy especialmente, ganados de distintas especies y razas. Posiblemente, habría también atracciones tales como volatineros, saltimbanquis, titiriteros, danzarines, juglares, músicos y copleros. También es de suponer que los primitivos emplazamientos de la feria de Botijero se harían en alguna de las entradas al recinto amurallado de la ciudad.

Hay un acuerdo del Ayuntamiento de Zamora, de 14 de febrero de 1884, por el que se crea un mercado mensual de ganados y se estudió cuál habría de ser el lugar idóneo para establecer el real del mercado, "proponiendo la orilla izquierda del Duero, desde las aceñas de Pinilla hasta la entrada en el puente mayor por la carretera de Fermoselle; indicando para el ganado vacuno los extensos llanos donde se sitúa la feria de Botijero; para el lanar la orilla del Duero desde el puente hasta la entrada del arrabal de Pinilla, y para el caballar las plazuelas de Cabañales y Belén, o la cuenca existente en el arrabal citado, en el sitio donde se han explotado las antiguas canteras".

Se fija también en este acuerdo que la celebración del mercado fuera el día 12 de cada mes. Una semana más tarde, el 21 de febrero de 1884, se toma nuevo acuerdo de cambiar el lugar propuesto anteriormente por considerarlo inadecuado según los informes de los facultativos veterinarios: "proponiendo que dicho mercado se establezca, para los ganados vacuno y lanar en los llanos del campo del matadero y cuencas de las canteras que le limitan por la parte del NO; y para el caballar en los cubos de la muralla entre las puertas de Santa Clara y San Pablo". Los llanos del campo del matadero a que hace referencia esta sesión de hace más de cien años, era la explanada de la Plaza de Toros (hoy Fray Toribio de Motolinía y alrededores).

Allí se celebraron las ferias mensuales de ganados y las de Botijero hasta 1954, trasladándose posteriormente a la zona conocida por "La Vaguada", en la calle de Villalpando, y en 1978 pasó a los Llanos, en la carretera de Tardobispo. Allí se perdió la genuina feria de Botijero que, en los preliminares de la Cuaresma, se celebraba durante tres semanas, dedicándose cada una de éstas a una especie diferente de ganado: la primera al vacuno, la segunda al caballar y la última al asnal, destacando los burros garañones, este asno autóctono destinado a cubrir las yeguas y las burras casi extinguido en la actualidad.

Al mismo tiempo que se celebraba la feria de ganados en los lugares ya explicados, y en los mismos días de Botijero, se instalaban las atracciones que hoy todavía concurren por estas fechas: aunque los emplazamientos tuvieron una mayor movilidad: Recuerdo, en los años de mi niñez, haber visto los aparatos de la feria de Botijero instalados en la plaza del Mercado; posteriormente, en la plaza del Cuartel Viejo; más tarde, en la explanada de la Plaza de Toros (Fray Toribio); después, en la avenida de Requejo; a continuación, en la Vaguada; luego, en las huertas de Puerta Nueva y, finalmente, estos últimos años, en la carretera de la Aldehuela.

La celebración de los mercados de ganados ha ido perdiendo la importancia que tenía en el pasado, cuando los animales eran imprescindibles para tiro de carruajes, carga y realización de múltiples faenas en el medio rural. Hoy son los motores los que desarrollan la fuerza necesaria para todos esos trabajos.

Únicamente, los animales que proporcionan alimentos como leche, carne y sus derivados son los que todavía se hacen necesarios a la sociedad. Por eso, la feria mensual de ganados está desaparecida y de la feria de Botijero nos quedan poco más que las tómbolas y "caballitos", y las fechas de celebración se van desplazando cada año más hacia la Semana Santa; tal vez porque los feriantes consideran más rentables los días de mayor afluencia de forasteros a la ciudad y el tiempo es más favorable a su actividad en primavera.

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