20 de noviembre de 2017
20.11.2017

El infame infante don Juan

Vivió entre los siglos XIII y XIV y participó en numerosos actos violentos hasta su muerte en Granada

20.11.2017 | 00:32
El infame infante don Juan

De los hijos del rey Alfonso X El Sabio, quedaron Sancho IV que se rebeló contra su padre y subió al trono en 1284 y su hermano el infante don Juan que le reconoció como soberano, pero pronto surgieron enfrentamientos entre ambos y consiguió el infante don Juan atraerse el bando rebelde a Toro, Benavente, Villalpando y Zamora. En esta última se encontró con la resistencia del castillo que gobernaba una mujer, Doña Teresa Gómez, por ausencia de su marido don García Pérez, merino del rey que se encontraba en Galicia.

Ninguna amenaza o dádiva del Infante don Juan fueron suficientes para vencer la resistencia de aquella animosa señora. Pero el miserable don Juan, poniendo en juego el cruel ardid que poco después repetiría en Tarifa, envió recado a doña Teresa que si no le entregaba el alcázar daría muerte a su hijo que había caído en su poder. El amor de madre pudo más que su coraje defensivo y de forma tan execrable consiguió el infante hacer suyo el castillo de Zamora.

No faltaron al rey Sancho alteraciones en el reinado de sus territorios: El Infante don Juan, el orgulloso don Lope de Haro, los Infantes de la Cerda, se asociaron contra él, lo que se tradujo en sangrientos castigos. El Infante don Juan andaba por estas tierras en que había logrado tener de su parte algunas villas y castillos como los de Fermoselle y Valencia que desde entonces se llamó de Don Juan, con cuyos apoyos lograba tributos y esquilmaba a las gentes.

Por haber atentado contra la vida de su hermano, el Infante don Juan fue encarcelado en el Castillo de Burgos y posteriormente en el castillo de Curiel de Duero, donde permaneció hasta el año 1291, en que merced a la intercesión de Doña María de Molina, su hermano lo liberó en 1292. Poco después de su liberación el infante don Juan se distinguió en la conquista de Tarifa, durante la cual el infante recibió quemaduras de azufre hirviente en el rostro. En 1294 el infante se embarcó en el puerto de Lisboa con intención de dirigirse a Francia. Sin embargo, el navío recaló en Tánger donde él y sus hombres fueron socorridos por el sultán benimerín.

Al servicio del rey de Fez, volvió a la Península Ibérica y aquel mismo año tomó parte en el asedio que los benimerines y los nazaríes cometieron en la ciudad de Tarifa, defendida por Alonso Pérez de Guzmán. Según refiere la Crónica de Sancho IV, el Infante Don Juan amenazó al defensor de la plaza con asesinar a su hijo, del que se había apoderado, si no se rendía. A pesar de ello, Guzmán el Bueno se negó a rendirse y arrojó su propia daga desde las murallas para que dieran muerte a su hijo. El joven fue asesinado y su cabeza cortada y arrojada en una catapulta al interior de la ciudad sitiada.

Los sitiadores terminaron levantando el asedio y el Infante se refugió en el reino de Granada.

El Infante don Juan falleció el 25 de julio de 1319 en el "Desastre de la Vega de Granada".

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