07 de noviembre de 2017
07.11.2017

La gran hipocresía

Sobre los bautizados "papeles del Paraíso"

07.11.2017 | 00:18
La gran hipocresía

Sí, es la gran hipocresía o la gran mentira, lo que el lector prefiera. Tengo amigos que se declaran anti-sistema, y no me hace falta preguntarles qué opinan de este nuevo escándalo. No hablo, por supuesto, de la decisión de la justicia belga de dejar en libertad condicional al expresidente de la Generalitat, portada de tantos medios de este país, sino de los bautizados "papeles del Paraíso". Es un nuevo éxito de ese consorcio de periodistas que hace honor a su profesión cuando tan desprestigiada está, y no en todos los casos sin razón.

Por cierto, ¿qué ha sido de los nombres que aparecían en la anterior lista de evasores fiscales, los llamados "papeles de Panamá", y del bufete al frente de aquel escándalo? ¿Han pagado todos aquellos delincuentes lo que debían a Hacienda con las multas que les correspondiesen, han ido algunos de ellos a la cárcel o se han beneficiado incluso de amnistías?

¡Qué pronto se olvidan los escándalos cuando se producen continuamente otros nuevos! ¡Qué poco seguimiento se les da muchas veces!

Sea como fuere, ya tenemos el último, y este demuestra una vez más la tremenda hipocresía de buena parte de la clase política y quienes están a su alrededor.

¿Cómo creer a quienes denuncian la corrupción y exigen sanciones contra gobiernos que no les son afines si luego hacen de tapadillo negocios con sus empresas o esconden sus fortunas en paraísos fiscales?

El secretario de Comercio de EE UU, por ejemplo, tiene participaciones en una naviera que hace pingües negocios con la petrolera estatal venezolana y con empresarios rusos del entorno de Putin. La lista que han comenzado a publicar los medios de distintos países que colaboran con ese consorcio de periodistas no tiene desperdicio. En ella aparecen desde la Reina de Inglaterra hasta presidentes y expresidentes, ministros, exministros, parlamentarios e incluso alcaldes, lo mismo de países que llamamos democráticos que de dictaduras.

Como me escribe con sarcasmo uno de mis amigos cada vez que se destapa un escándalo en algún país rico: "¡Mira, otro caso de corrupción en Nigeria!".

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