01 de noviembre de 2017
01.11.2017
La columna del lector

Contratación pública

01.11.2017 | 01:16

Ala familia Díaz Sanz, que tanto me ayuda y comprende, con todo mi afecto, cariño y respeto).

La satisfacción de cualquier demanda, necesidad, deseo, etc., de los destinatarios de nuestros quehaceres profesionales, exige que se realice con prontitud, para que a la mayor brevedad puedan estar atendidas sus aspiraciones y resueltos sus problemas; al menor coste posible, pues siempre los "recursos son escasos y susceptibles de empleos alternativos", lo que implicaría que los clientes y contribuyentes tengan que abonar unos precios y tasas lo más bajos posibles, lo que favorecerá su economía y su ahorro; y que los bienes y servicios se ajusten en cantidad y calidad a lo que realmente requieren las carencias de sus destinatarios, entre otros muchísimos aspectos a tener en cuenta por sus suministradores.

Consecuentemente, los jefes de compra de las empresas y organizaciones privadas, como las Administraciones Públicas, tienen que tener unas normas, unos protocolos reguladores de los procedimientos de adquisición de bienes, servicios e ideas, en los que presididos por la más rigurosa profesionalidad y sentido del deber, de la ética, de la buena voluntad, de la lealtad a quiénes les pagan las nómina "religiosamente" todos los meses, de consideración a quiénes sean los clientes y administrados, destinatarios últimos de los mismos, como "paganos en última instancia", y a quienes, por lo tanto, se deben con el esfuerzo, el empeño y el conocimiento que las tareas de aprovisionamiento requieren, cuando hay tantísimos oferentes, y los productos cada vez son más complejos; sin olvidar las actuaciones perversas que pudieran inducir los "lobbys".

Por ello es preciso que las organizaciones tanto públicas como privadas, tengan procedimientos de selección de personal que les aseguren, en la medida de lo posible, disponer de los mejores, de los de más talento, de los más honrados, de los más esforzados, de los más innovadores, de los más estudiosos para "estar al día" en sus quehaceres, etc; de forma y manera, que posibiliten la disponibilidad de los objetos de licitación al mejor precio, a la mejor calidad, a la más inmediata disponibilidad, a los más responsables socialmente, a los que tengan en cuenta un respeto escrupuloso a la normativa laborar y derechos de los trabajadores, a los más escrupulosos en el cumplimiento de sus deberes tributarios, a los que incidan, y tengan en cuenta, en el medio humano y territorial donde desempeñan sus tareas, etc.

Por ello hay que congratularse, en lo que al ámbito de la Administración Pública se refiere, la recientemente aprobada, por el Congreso de los Diputados en su sesión del 19 de octubre, Ley de Contratos del Sector Público, de amplísimo articulado, pero aprobada por la inmensa mayoría de sus señorías, con respeto y reconocimiento a los jurídicos de la Comisión, como consta en el Diario de Sesiones de esa fecha; lo muestra y garantiza, su idoneidad y cumplimiento, como el sentido de Estado y de servicio a la ciudadanía. Ejemplo a seguir tanto en la elaboración de las leyes por los cuerpos legislativos, como en la observancia del ordenamiento jurídico vigente por quiénes tienen la obligación de cumplir ,y de hacer cumplir las leyes.

En el Boletín Oficial de las Cortes Generales, Congreso de los Diputados, de 5 de octubre de 2017, se publica el Proyecto de Ley de Contratos del Sector Público, por la que se transponen al Ordenamiento Jurídico Español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo, 2014/23/UE y 2014/24/UE, de 26 de febrero de 2014; con 347 artículos y 540 páginas; y en el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, págs.. 36 a 43, del 19 de octubre de 2017, se consideran las enmiendas del Senado, http://www.congreso.es/public_oficiales/L12/CONG/DS/PL/DSCD-12-PL-84.PDF, donde en su párrafo final consta: "?atendamos a las recomendaciones de los letrados y también a nuestro respeto al ámbito internacional en el que nos movemos -principalmente la Unión Europea-, seremos capaces -y con esta ley lo hemos demostrado- de construir un futuro mejor para España y para los españoles. Creo sinceramente que los españoles se lo merecen". Que así sea.

Sancho de Moncada

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