12 de septiembre de 2017
12.09.2017
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La columna del lector

La idiotez humana

12.09.2017 | 00:18

En el desenvolvimiento de cualesquiera actividades humanas; como las laborales, especialmente, al no elegir a los "queridisímos/as compas", se requiere un mínimo de cordura, de sensatez, de madurez, de empatía, de educación, de respeto, etc., pues de no existir estas características, la desconfianza, el no alcanzar la plena colaboración que se exige y requiere al personal, y demás, provoca disfunciones, ineficacias, desaprovechamientos de las capacidades y conocimientos profesionales, si los hubiere; pues por ejemplo, me consta, que hay auxiliares administrativos que no saben escribir a máquina, y no digamos del Office y demás programas informáticos; pues, su entrada, especialmente en las Administraciones Públicas territoriales, y más concretamente de ámbito provincial, lo fue por motivos sentimentales, con los que tenían poder para "colocarlas"; con las consecuencias que de ello se deriva de injusticia para quiénes se merecerían ocupar ese puesto por mérito y capacidad, de falta de justificación de la "soldada", y que al "no pegar palo al agua", se dedican al bonito deporte de "cotillear y despotricar", y encima presumen de que se "saltan a la torera", la Ley de Protección de Datos para conocer la edad de los funcionarios, ante la indiferencia y falta de medidas para remediar tan calamitosa situación de sus jefes, que lo son "para no complicarse la vida"?¡ Qué felicidad ¡.

Y en otro orden de elementos deleznables están los que carecen de la discreción, la prudencia, y la consideración a una supuesta amistad, que luego sus manifestaciones han demostrado que es totalmente falsa; pues lo que no se puede, ni debe, es decir todo aquello que pueda molestar al otro interlocutor, que "tomando café", y lo que es normal, entre personas mínimamente sensatas le haya podido decir en un momento dado, lo saque a colación juntamente con "calumnias, injurias y chascarrillos" que le han cotilleado otros impresentables, y encima se las creen. Hay que ser memo, despreciable y mala persona, cuando se trata de herir, sin venir a cuento, a otra persona con la que durante muchos años se ha compartido un rato de charla, y que se supone que hay un conocimiento recíproco profundo. Es que algunos son como "piedras".

Conclusión, ni p.c. a los vagos, a los cotillas, perderlos de vista y no escucharles. A parte de hijas e hijos de sus mamas, son idiotas, "o sea se", que diría un viejo amigo de bachillerato, son "tontos/as o cortos/as de entendimiento" o "engreído/a sin fundamento para ello".

Marcelino Corcho Bragado

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