20 de junio de 2017
20.06.2017
0/6

Sin aire

La ola de calor

20.06.2017 | 00:08
Sin aire

se ha estropeado el aire acondicionado. Las gotas recorren las frentes de los afectados como esas centellas que a veces uno ve de noche, en el cielo, en pleno verano, insomne y alterado por la lectura de rimas asonantes o de prosa de realismo mágico. Bueno, es verdad, no hay centellas en el cielo. Ni ahora ni nunca. O, al menos, yo no las veo. Y sí hay son asunto extraordinario que las televisiones anuncian, las radios publicitan y los periódicos jalean por ser hecho casi insólito y, nunca mejor dicho, fugaz. No hay aire acondicionado y el calor es lacerante, un calor como de novela negra ambientada en la meseta castellana un diez de agosto a las cuatro y media de la tarde. Un toro muge. El técnico del aire acondicionado es como de la familia. No como un hermano, que eso sería exageración o hipérbaton. Es alto y fuerte y tiene la piel gruesa. Sólo así se explica que reciba sin bramar las invectivas y quejas, cuando no dicterios, de tanta gente que, acalorada, cree estar en el infierno y no en una vida sin horarios. Él no tiene la culpa. Nadie tiene la culpa. Los aires se rompen, afirma el técnico, tal vez ignorante de que está haciendo una frase poética o como de título de cuento: los aires se rompen. El aire está roto, dice alguien en el ascensor con una suerte de resignación que debió ser parecida a la que exhibió Napoleón cuando le dijeron que de llegar a Moscú nanai de la China.A China no llegó, llegó Marco Polo, que vino contando que había visto el hielo (como el de "Cien años de soledad") y cuando alguien quiso imitarle y viajar al gigante asiático encontró calor. Es lo que tiene el cambio de estación. En China se venden cada año millones de aparatos de aire acondicionado que acondiciona a los chinos para el calor. Millones de aparatos que transforman el aire pero que a esta piel de toro que algunos llaman nación de naciones no llega. Para colmo hay terral, o amago de terral, o al menos hay terral a la hora de escribir estas líneas, que no es hora taurina y sí de merienda y de niño, hijo, sal ya del agua que te va a dar una alferecía. El niño no sale. El niño es que no es tonto y sabe que fuera cae fuego; que le caiga a mi padre, pensará. El fuego. Así que el padre se mete con él en el líquido elemento, dado que bañarse resulta mejor idea que escribir una columna, que va saliendo calentona y veraniega, un punto asfixiante siendo aún primavera. "Soy el calor que sin nombre avanza sobre las piedras frías", escribió Vicente Aleixandre. Esto es el paraíso del bochorno. Sin aire.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Edición Local

El saldo empresarial es muy negativo en Castilla y León

Aunque Zamora no se ha posicionado oficialmente para acoger empresas, la realidad indica que es...

La Audiencia anula el fallo que permitía a una pareja pagar solo el capital de la hipoteca, sin intereses

La Audiencia anula el fallo que permitía a una pareja pagar solo el capital de la hipoteca, sin intereses

El índice aplicado "forma parte del precio" del piso y el cliente lo puede conocer al publicarse...

Los acusados de robar cable en Muelas del Pan, absueltos, "nadie los vio"

Los acusados de robar cable en Muelas del Pan, absueltos, "nadie los vio"

La falta de pruebas directas impide a la Audiencia condenar a los procesados a dos años de prisión...

La emoción del trazo

La emoción del trazo

Una veintena de personas asiste a un taller sobre caligrafía en la biblioteca del Museo Etnográfico

"Si Rajoy y Puigdemont fueran mujeres, ya se habrían sentado a hablar"

"Si Rajoy y Puigdemont fueran mujeres, ya se habrían sentado a hablar"

"Si asumes que tienes unas habilidades y cualidades evolutivas diferentes al otro sexo, eres...

Notas solidarias en la iglesia de San Andrés

Notas solidarias en la iglesia de San Andrés

La pianista Natalia Zapatero y la violinista Rosana Eva Mangas ofrecieron ayer un concierto en la...

Enlaces recomendados: Premios Cine