15 de febrero de 2017
15.02.2017
0/5

Espérame en el cielo

Miguel Alonso Gómez, promotor de la mejor música conectado a las vanguardias

15.02.2017 | 13:42
Espérame en el cielo

Hace quince años fallecía un zamorano ilustre, nacido en Villarrín de Campos, el compositor Miguel Alonso Gómez. Aunque pasó parte de su vida lejos de la tierra castellana, no dejó de plasmar en las partituras la impronta de la música popular de su tierra. Así lo ha constatado una especialista de su obra, Ana Pozo Nuevo: "El propio Alonso expresó la influencia que tuvo esta zona en él por el simple hecho de ser el entorno natural de su infancia y haber tenido allí su primer contacto con la música". No es de extrañar que entre sus composiciones musicales tengamos el Himno al Bendito Cristo de su pueblo y el mío; con un autógrafo elocuente en la partitura: "Con filial devoción". Tras ordenarse sacerdote en Ciudad Rodrigo amplió estudios en Madrid. Fue discípulo aventajado de Conrado del Campo, del que editó su catálogo. Siguió estudiando y ejerciendo en la diócesis de Roma por nombramiento de Pablo VI, en cuya capital oficia de Organista y Maestro de Capilla en la Iglesia Nacional Española de Santiago y Monserrat. Su preparación, así como su labor creativa musical le convierte en compositor destacado de la música contemporánea española. Una de sus últimas obras: "Biografía", compleja y profunda, aunque con subtítulo desconcertante (divertimento) fue estrenada en el Auditorio Nacional. Más tarde, para no dejar dudas de su alma zamorana compone la pieza "Como tú, piedra", sobre el hondo poema-río de León Felipe.

Poseía un currículum de altura del que aquí solo esbozamos lo más señalado. Gestor, promotor de la mejor música, compositor conectado a las vanguardias. Hombre comprometido con su vocación y profesión, sin olvidar las raíces que de Zamora y Salamanca hizo gala. Miembro fundador del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo.

De vuelta a España es elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue director del sello discográfico RTV clásica. Representante de la Orquesta y Coro de Radio Televisión Española y Director de Radio 2, hoy Radio Clásica. Emisora que a pesar de estiajes presupuestarios o sorderas políticas sigue manando melodías que nos dan compañía en medio del tajo o alivian el tedio de vivir.

Bueno sería no olvidar el empeño divulgador y formativo de este músico que vería con ojos de desconcierto el empeño de hacer auditorios de relumbre siendo así que se reducen los horarios de formación musical. Algo va desacompasado y desafinando...

De la Casa de la Radio de que hablamos nos llega la noticia de otro fallecido recientemente: El locutor, y colaborador en vida de nuestro paisano, José Luis Pérez de Arteaga. A propósito de esta voz que se nos fue, permitan que haga, en la escaleta de la crónica, una cuña de publicidad personal:

No soy capaz de tragar a tiempo las uvas de Nochevieja, acompasadas con las doce campanadas; es de risa pero tampoco suelo acabar la copa de cava. Mi poca afición al alcohol me ha dado ventaja para levantarme sin resaca y estrenar el año nuevo de la mano de un amigo que, como los amores platónicos, no me ha conocido y se ha muerto si haberle hecho llegar mi deuda de gratitud; me refiero al locutor arriba mencionado, comentarista habitual del Concierto de Año Nuevo y nombre imprescindible, a lo largo de tres décadas, de Radio Clásica.

J.L. Pérez de Arteaga era esa voz inconfundible de Radio Nacional que en la emisora de música "culta" terminaba por hacerse tan familiar como las clásicas melodías que comentaba con erudición y en un tono que era de agradecer, por bien templado, en el mar de las ondas, a veces estridentes de la radio. Seguro que en el cielo, donde dicen que no hay dolor sino placer, el de la música les hará encontrarse a Miguel y José Luis para acordar una visita a Mahler, al que ambos admiraban y autor de, entre muchas piezas inmortales, "Resurrección".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine