08 de febrero de 2017
08.02.2017
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Facebook y mi torpe conducta

Las redes sociales castigan como lo hacen las religiones en Oriente y Occidente

08.02.2017 | 00:21
Facebook y mi torpe conducta

Los pensamientos torpes y las acciones inapropiadas desembocan en el pecado, que es motivo de perdición.

Tales conductas eran castigadas con el fuego eterno (si encima te morías en pecado) y con la penitencia correspondiente (en Occidente unos cuantos PadreNuestros, y en Oriente unos cuantos zurriagazos).

Como hemos evolucionado mucho, ahora quienes te castigan son las redes sociales. Por ejemplo Facebook .

Un servidor (yo) uso Facebook, con el deliberado fin de corromper (ensuciar) tantas mentes limpias cuya limpieza proviene, previamente, de un lavado de cerebro (con agua bendita y capitalismo maldito).

Consecuencia de ello fui castigado a un día sin poder usar ese potente púlpito (Facebook) por poner un desnudo (cosa que como en la venta de coches, funciona como banderín de enganche). Luego, como reincidí, se me castigó a una semana amordazado (con lo cual ya no me fío ni de la Maja Desnuda).

Y ahora, por tratar el sexo con seriedad (en realidad, por no tratarlo con humor según don Facebook) a un mes. Pues bien, este escrito es para hacer ver lo injusto de la medida (conmigo y con todos los condenados sin juicio).

No hay que discutir el tema de los desnudos (en Internet los hay infinitamente mejores y en movimiento) y menos el de los textos colgados (el mío era un capítulo de mi libro La estafa sexual).

Cada religión o empresa (sector capitalista) define, a su gusto, lo que es pecado y penitencia (delito y castigo). Pero lo que es injusto es no aplicar una medida (castigo) más justa (y legal).

Veamos, Facebook se estructura así:

Alguien abre un "muro" (se da de alta en Facebook) donde va a poner lo que quiera (fotos, escritos, videos, memes..)

Ese muro o página del señor X, en principio sólo lo pueden ver quienes deliberadamente lo visitan. Encima, dicho muro es más fácil de ver por quienes se declaran "amigos" del Señor X, y éste los acepta como tales.

Es decir, es un espacio "privado", donde se supone que cada uno puede hacer y decir lo que le venga en gana, pues sólo le van a ver y oír los que ya saben de qué pie cojea el interfecto.

Vamos, es como si en un bar, está el señor X hablando con sus amigotes de lo que les da la gana. Pues bien en esa situación, no podría nadie ajeno a ellos, pegar lo oreja y luego rasgarse las vestiduras por lo que ha oído.

Pero ocurre que Facebook, para darle más vidilla al negocio ( a su negocio) publica "en abierto" (página de Inicio) parte de lo que el señor X pone en su muro privado.

El asunto es así. Cuando la mente pura y limpia (a la que no se puede corromper) entra en Facebook, lo primero que ve no es su muro (su página privada) sino que se encuentra con comunicaciones de diversas personas (que aparecen sin ellas decidirlo) en la página de Inicio.

Para que en "tu" página de inicio aparezcan cosas de personas que no son "tus amigos" se usan los cookies.

Los cookies son esos detalles, esos rasgos del perfil anímico de una persona, que permitirán a Facebook (u otra empresa de la Red) hacer tu retrato robot.

Por ejemplo, si el señor X se interesa por una crema solar en Internet (salta un cooki y) a partir de ahí recibirá, para su sorpresa, propaganda de cremas solares esté donde esté.

Bueno, pues este mecanismo es el que permite a Facebook que usted en la página de inicio (abierta al mundo entero) no tope con ningún chino hablando en chino, y si con personas que Facebook (mediante cookis) relaciona con vos.

Resumiendo, si yo en mi muro pongo una barbaridad (la verdad es siempre revolucionaria) estoy hablando a "mis amigos", y a los cotillas o curiosos (no hay ciencia sin curiosidad), que sin figurar como amigos quieren entrar en mi muro (en mi espacio privado).

Y si mi barbaridad sale en la página de Inicio, escandalizando a alguien, la culpa no es mía, es de Facebook.

Por tanto, puedo entender que se me castigue (doy por hecho que en el mundo libre tampoco hay libertad) pero que se haga de forma adecuada (el principio básico de la Justicia exige una proporcionalidad directa entre la falta y el castigo). Pudiéndose, y debiéndose proceder así:

Si soy malo, que Facebook no nos saque (a los malos) en la página de Inicio durante los meses de cárcel (comunicativa) que quiera; pero, ¿a santo de qué se me prohíbe expresarme en la privacidad de mi muro para mis amigos y seguidores?.

Supongo que usted, querido lector, sabe que no estoy hablando de mí.

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