Un partido con vistas (Vistalegre 2)

El líder de la formación morada consolida la radicalización de su discurso

23.11.2016 | 00:23
Un partido con vistas (Vistalegre 2)

Las elecciones primarias de Podemos en Madrid, Andalucía, Extremadura y en otras ciudades -donde han ganado los afines a Iglesias, pablistas (Espinar, Teresa Rodríguez y Álvaro Jaén)-, dejan allanado el camino para el S. G. general podemita en la próxima Asamblea Estatal de Podemos en Vistalegre 2, prevista para primeros de 2017.

Pablo Iglesias vence a Errejón en su primera gran batalla interna y, gracias a ello sale reforzado por la militancia de cara al próximo congreso nacional de la formación. En Vistalegre 2, los dos grandes liderazgos de Podemos volverán a dirimir sus respectivos proyectos sobre el futuro de la organización, y donde tendrá que definirse qué quiere ser Podemos y cómo tiene que plantear la forma de oposición al Gobierno de Rajoy. Fruto de este triunfo, Iglesias consolida la radicalización de su discurso y la protesta como forma de oposición al PP, muy distinta a la que pretende realizar el PSOE. Pablo Iglesias propone que "Podemos sea una organización rupturista, sin concesiones y que priorizará la calle a las instituciones con la construcción de un bloque político de la mano de los movimientos sociales y otras fuerzas del cambio como Izquierda Unida o Equo".

Con las victorias del oficialismo pablista en las primarias de varias autonomías y municipios, el líder de la formación morada ha conseguido desbaratar a los moderados y enterrar cualquier proceso de refundación por parte de los próximos al secretario político y número dos del partido. Íñigo Errejón aboga por un Podemos de mayorías, más dialogante, que tienda puentes con un socialismo más de izquierdas, más progresista, dentro o fuera del PSOE.

En las filas de la candidatura errejonista la lectura es otra y no se dan por vencidos. El resultado ha sido ajustado, subrayan, y supone una "demostración de fuerza" suya porque los afines a Iglesias pusieron "toda la carne en el asador", con la alianza con los anticapitalistas, el apoyo indisimulado de Iglesias, el respaldo del cofundador Juan Carlos Monedero y de Alberto Garzón (IU). Los errejonistas avisan de que irán hasta el final para evitar que Podemos se margine en la izquierda radicalizada. "No estamos renunciando a nuestras vidas para refundar IU. Hay hambre del Podemos transversal que ilusionó a sectores muy diversos", señalan. Las tensiones entre las diferentes sensibilidades de la formación no desaparecerán tan fácilmente, pues el número dos de la formación morada asume de cara a Vistalegre 2 "el reto de defender las ideas de un Podemos popular y ganador". O una síntesis de ambos proyectos, de ideas, o pugna.

Aunque a primera vista parece que la postura del secretario general choca abiertamente con la que viene defendiendo Errejón, no hay tal choque, o no debería haberlo. Los errejonistas consideran que el trabajo parlamentario es determinante -y complementario- para crecer en votantes y, sobre todo, superar los recelos de ciertos sectores sociales que todavía desconfían de Podemos. El secretario político ha afirmado que Podemos tiene que ser "una fuerza anfibia", es decir, "tan útil en la calle como en las instituciones donde está". "La gente nos ha elegido para que seamos útiles y para mejorar la vida de los españoles. Eso se hace en muchos terrenos, en la calle y en las instituciones; no hay la menor contradicción", ha insistido. La propia Rita Maestre, del sector más afín a Errejón, reafirmó: "Podemos tiene que renunciar a ser solo una fuerza de protesta y resistencia. No puede ser únicamente un partido- protesta, ni una formación anclada en la oposición y sin vocación clara de Gobierno". Pero Podemos quiere evitar el divorcio con las plazas, no aislarse de la calle en los edificios institucionales, mantener idéntica pasión reivindicativa que la gente o los movimientos que apoyan a los morados, hacer confluir el discurso popular con el institucional sin que ni uno ni otro se vean resentidos.

Por eso, en el debate interno de Podemos, "rico, fructífero y muy saludable", no se puede hablar solo de un modelo organizativo sino de varios. El debate "calles versus instituciones" es, en realidad, un debate de vieja izquierda, ampliamente ya superado. Las fuerzas transformadoras deben estar en todos los sitios donde se decida algo. Queda un inmenso trabajo entre todos los podemitas, en la calle, en las sedes, en los pequeños territorios, y también en los pasillos y en los escaños del Congreso o de los ayuntamientos, diputaciones y parlamentos autonómicos.

Los errejonistas son más numerosos entre los votantes y simpatizantes de Podemos que entre los militantes. Y al revés, los pablistas son más entre las bases que entre los votantes. Luego están los Anticapi (IA) e IU que se reparten, aunque más bien se inclinan hacia los pablistas, engordando las huestes de un oficialismo podemita más radical.

Pero el excesivo extremismo les puede hacer encallar y quedarse en el aislamiento parlamentario, como una confluencia de siglas enconada en la izquierda más ortodoxa, elitista, perdedora y minoritaria. Eso sí que sería cretinismo político. Pero nadie sobra en Podemos; existen dos almas, indudablemente...

A lo mejor es ya un poco tarde, pero Podemos tiene que empoderar definitivamente a la ciudadanía, pues mucha gente se está quedando por el camino y no llegarán a las plazas, ni a los centros de trabajo, ni a las asambleas, ni a los círculos de élites activistas, ni a las redes sociales ni a los medios digitales, y lo que es peor, ni a las urnas.

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