Desde los Tres Árboles

Imperios e inmigración

Es imposible que Europa atienda a quienes desbordan sus fronteras y mantener nuestra cómoda forma de vida

11.11.2016 | 00:34
Imperios e inmigración

Es como una maldición. Poblaciones enteras, a lo largo de la Historia, han sido exterminadas por gente de más allá de sus fronteras y siempre con igual ritual de sangre y fuego. Aldeas quemadas, hombres acuchillados, mujeres forzadas y corrientes migratorias huyendo del horror. Después, una relativa tranquilidad hasta la llegada de nuevas invasiones que, a su vez, acabarán con los intrusos y formarán otros imperios con sus correspondientes ocasos. Y es que, desde que hay memoria los pueblos se invadieron.

Ocurrió en la segunda mitad del siglo IV. Una ingente masa de hombres, mujeres y niños llega al Danubio. Son godos que huyen de Atila y buscan refugio dentro de las fronteras romanas. Por fortuna para ellos, Roma ya no era lo que había sido y sobrepasan sin dificultad las endebles defensas. Comenzaba el fin del imperio.

Una vez dentro, comprobaron que aquello no era el paraíso. Los tribunos romanos se servían de sus cargos para enriquecerse, el Senado estaba corrompido, las instituciones no funcionaban y la justicia, en mano de leguleyos, había derivado en una farsa. Plebeyos y esclavos pordioseaban en torno a fantásticas quintas mientras los patricios vivían una continua bacanal preocupados, tan solo, de la producción de sus viñedos y el pliegue de sus togas. La miseria que creían haber dejado atrás salpicaba a todos los estamentos y estaba tan generalizada que alcanzaba a sus propios dioses.

El desencanto fue inmediato. La euforia que los había llevado a recorrer miles de kilómetros en condiciones lamentables se transformó en frustración y así, poco después de cruzar el Danubio, aquellos "bárbaros" que llegaban buscando asilo se organizan y destrozan a las legiones romanas en Adrianápolis. Décadas más tarde, sus nietos acabarían con Rómulo Augústulo, último emperador romano de occidente.

La situación parece repetirse; al menos, es inevitable compararla con aquella por cuanto ambas tienen de común. Es como si nos encontráramos en el punto en que aquellos imperios fueron invadidos. La dificultad con la que se encuentra hoy Europa, esa forma de pensamiento enraizada en la Biblia y el Corán, son los millones de personas que llegan a sus fronteras huyendo de la desesperación. Lo hacen en oleadas, como antaño, y anegan los caminos.

Sucede que han caído los jerarcas "bárbaros" de algunos estados cercanos. Durante un tiempo, ejercieron de carceleros sin que sus atrocidades nos supusieran el más mínimo sonrojo. Todos eran unos impresentables, pero los sentábamos a nuestra mesa porque nos interesaba tenerlos contentos. Ahora, sin ellos, las fronteras están desbordadas.

El problema radica en que esa amalgama de idiomas, religiones y culturas narrada, a golpe de maza, por anónimos canteros en colosal relato, que cuenta con sencillos pergaminos como piedras angulares (los iluminados por Magius en el monasterio de San Salvador de Tábara con plasticidad asombrosa próximo ya el año mil, son un buen ejemplo), y que se yergue, altiva, sobre la suficiencia económica y la estabilidad política, hoy está desorientada.

Sí, porque, de unos años acá, esa realidad capaz de levantar catedrales y descubrir continentes, que alumbró la democracia y posibilitó la imprenta, que parió la Ilustración y la Revolución francesa, que vio nacer a Dante, Galileo, Santa Teresa, Martín Lutero o Cervantes, y que se gestó a lo largo de los siglos, desde Homero a Miguel Ángel pasando por Al- Ándalus, no tiene sitio para todos sin que, antes, algo cambie.

Esa es la cuestión. La imposibilidad de simultanear la atención a quienes desbordan sus fronteras con la pretensión de que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Europa, el imperio de nuevo, en la encrucijada.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Edición Local

La tinta del periódico, savia de la Historia

La tinta del periódico, savia de la Historia

"Te lo contamos", edición limitada de láminas sobre los 120 años de El CORREO DE ZAMORA

Las campanas, protagonistas en San José Obrero

Las campanas, protagonistas en San José Obrero

La I Exhibición de Repique y Toque de Campanas fue el acto más destacado ayer de las fiestas del...

Desde el pupitre de madera

Desde el pupitre de madera

Maestros de la Escuela de Magisterio de Zamora se reencuentran medio siglo después de finalizar la...

Barrios logra, "de manera espontánea", 340 avales para presidir el PP de Zamora

Barrios logra, "de manera espontánea", 340 avales para presidir el PP de Zamora

El único candidato para liderar a los populares de la provincia asegura representar a "todas las...

La segunda fase de urbanización de Las Eras, en marcha por 390.000 euros

La segunda fase de urbanización de Las Eras, en marcha por 390.000 euros

La actuación completa el acondicionamiento de Río Duero, San Quintín, Santa Teresa y Navas de Tolosa

La torre de la Colegiata abre sus puertas como nuevo atractivo turístico de la ciudad

La torre de la Colegiata abre sus puertas como nuevo atractivo turístico de la ciudad

La construcción del siglo XIII se convierte en un museo gracias a la unión de Diputación,...

Enlaces recomendados: Premios Cine