El éxito de la buena labor continuada

Los gallegos recompensan con el resultado de las elecciones cosas bien hechas en el tiempo por Feijóo

28.09.2016 | 00:34
El éxito de la buena labor continuada

Las acciones de relumbrón pueden llevar a las gentes al entusiasmo del momento; en cambio una buena labor continuada puede mantener a la población en una serena normalidad que da resultados en un momento decisivo y perdurable en sus efectos. Esto ocurre cuando se encuentra en el camino personal sensato y paciente. Y esto es precisamente lo que ha ocurrido el domingo 25 de septiembre en Galicia. El trabajo bien hecho de Núñez Feijóo es el bien llevar la gobernación sin grandes acciones espectaculares, pero con acierto continuado duradero. Y es porque se dan los dos elementos: ese trabajo diario continuado y sereno por un lado y un pueblo que en su quehacer diario obra constante y sin operaciones asombrosas, lo cual lo habilita para valorar acertadamente ese otro proceder sosegado pero continuo por el buen camino. Por lo que se refiere al trabajo diario de los gallegos, basta considerar su labor diaria: para extraer el pescado de un mar poco favorable y para desarrollar una agricultura fructífera en un esfuerzo obstaculizado por un clima inseguro y penoso. Y a eso se une un carácter sereno y constantemente pensativo que analiza con seriedad y justeza todos los acontecimientos por insignificantes que parezcan.

La labor de don Alberto Núñez Feijóo tiene la virtud de continuar fielmente la tarea llevada a cabo por sus antecesores, que miraron con entusiasmo y amor profundo a su querida tierra: Hay que reconocer el buen hacer de Fernández Albor y de Fraga Iribarne. El primero puso a Galicia en el buen camino y Fraga Iribarne hizo entonces y sigue haciendo que muchos españoles hayamos echado de menos y sigamos añorando que los avatares políticos nos lo alejaran de Madrid para que se dedicara de lleno a su amada Galicia.

La lejanía y el apartamiento con relación a la sede del Gobierno Central hacen que Galicia se halle alejada y sin participación en progresos del centro de España y de algunas regiones no centrales; pero la vida interior de Galicia ha sido siempre de una benignidad envidiable. Recuerdo un dato apreciable en los tiempos de don Manuel Fraga: Nos hallábamos en un Congreso de la institución psicológica Infad en la cántabra Santander. Las sesiones oficiales de comunicaciones y charlas comunes alternaban con el encuentro y las conversaciones entre los asistentes. En uno de esos encuentros tuvo lugar la conversación con unas compañeras asturianas. Ser lamentaban ellas de que no se hallaran las cosas en Asturias tan bien como sería de desear y dijeron esta frase: "Qué diferencia con Galicia! ¡Cuánto daríamos por tener con nosotros a un Fraga Iribarne!". Creo que es muy significativa la expresión, en personas de capacidad intelectual y social reconocida y residentes en una región fronteriza con la admirada Galicia. Pues tal fue la labor del antecesor inmediato de don Alberto Núñez Feijóo. Y él, acertadamente, ha seguido por el mismo camino atendiendo a su pueblo. La paciente labor de estos gobernantes ha logrado, incluso, que vaya remediándose la lejanía de Galicia con el centro: primero, con la comunicación más fácil y rápida por carretera; y en la actualidad con la instalación del AVE, que ya llega a Orense y seguirá hasta el norte de Galicia. Todo esto es lento; pero va alcanzando la venturosa realidad. A la rapidez que proporciona el aeropuerto de Santiago de Compostela, haciendo que solo lleve minutos el viaje desde Madrid a la capital de Galicia se une la mejora del viaje por carretera y, pronto, a pesar de la crisis y del bloqueo lastimoso de la formación de un Gobierno en España, el ferrocarril superará las enormes dificultades que ofrece la orografía y conseguirá abreviar en horas la duración del viaje de Madrid a La Coruña.

Ha llegado el momento en el que el pueblo gallego reconozca esa labor continuada de sus gobernantes. El 25 de septiembre se han celebrado elecciones autonómicas en Galicia. El Partido Popular, y con él don Alberto Núñez Feijóo, entraron en la campaña electoral con una mayoría absoluta; pero con el temor de no poder revalidar tal mayoría. Así lo testimoniaban las sucesivas comparecencias. Sin embargo, el día de las elecciones, con fluctuaciones en los resultados, se comenzó con una asombrosa superación en escaños, hasta asignarle 10 escaños más que en la mayoría absoluta inicial; y, a pesar de ir descendiendo de tan asombrosa superación, el resultado hizo buena, con ligera ventaja, la cantidad de escaños anteriores y el señor Núñez Feijóo seguirá presidiendo el Gobierno Gallego. ¿Servirá esto a toda España?

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