¿De qué lado estamos ante el hambre en el mundo?

Una publicación reciente destaca la situación alarmante para los niños españoles

01.09.2016 | 09:49
¿De qué lado estamos ante el hambre en el mundo?

El último informe de Unicef publicado recientemente nos deja muchos interrogantes y aspectos sensibles que nos hacen reflexionar, voy a referirme hoy al hambre que afecta una gran parte de la población mundial, en especial a los niños.

Cuando las sociedades humanas estaban conformadas por pequeños grupos humanos nómadas, las condiciones de los más débiles -enfermos, embarazadas y parturientas, viejos y niños- marcaban el paso del grupo nómada, así como las condiciones ambientales: tormentas, inundaciones, sequías y escasez. Por ese deambulas durante cientos años, aprendiendo por ensayo y, los humanos primitivos, nuestros ancestros, fueron corrigiendo las condiciones de su entorno y de su deambular, siguiendo un instinto básico de supervivencia y un aprendizaje basado en la experiencia. El instinto gregario ha solidificado los grupos humanos y la experiencia les ha enseñado cómo las familias numerosas, solidarias y colaborativas, sobreviven más fácilmente.

Estamos lejos de esa conformación social, la humanidad ha crecido de manera exponencial y ahora vivimos en grandes conglomerados humanos de seres desconocidos que tratan de sobrevivir compitiendo primero con sus seres más cercanos. Las condiciones sociales nos enfrentan en esa antigua lucha por la supervivencia y lo peor de nuestra naturaleza sale a flote: agresividad, competitividad, dominancia- sumisión, aislamiento, sin que valores sociales positivos logren equilibrar la balanza porque la solidaridad y la cooperación palidecen ante la indiferencia y el egoísmo, cuanto más difíciles sean las condiciones que existentes, más prevalecerán los aspectos negativos de la naturaleza humana y se necesita mucha más educación, idealismo, espiritualidad e intelectualidad para dirigir la humanidad hacía los aspectos más positivos, logrando moldear los instintos básicos humanos. La parte intelectual del tema que nos toca afrontar hoy en día cambia según las circunstancias, ese aprendizaje continuo es necesario para no caer en viejos errores, porque ya no estamos en condiciones de vivir a un nivel instintivo básico y "coger el toro por los cuernos" se exige en cada circunstancia que vivimos.

Hoy vamos a reflexionar en la pobreza y el hambre que afecta a los niños. El informe, además de cifras, ilustra lo que pasa si a un niño no se le brindan las condiciones adecuadas: sin cuidados elementales, abandonado, morirá en los primeros días de vida; sin agua potable y vacunación, no pasará de los primeros cinco años de vida: sin una alimentación adecuada no logrará nivele óptimos de desarrollo físico y cognitivo y sin la educación adecuada, no alcanzará el nivel de competitividad y la exclusión laboral y social estará asegurada. Una vieja fórmula arrojaba los cuatro pilares básicos de desarrollo infantil: nutrición, afecto, aprendizaje de las normas y el aprendizaje escolar, eso le asegura la inclusión correcta en la sociedad.

Una publicación reciente destacaba la situación alarmante para los niños españoles durante los próximos años, con una tasa de riesgo de pobreza o exclusión social infantil del 34,4% si los niños eran españoles y ese riesgo aumentaba hasta el 60,3% para los niños que pertenecían a familias migrantes afincados en el país, en contraste con el resto de Europa que espera tasas promedio del 21%, apoyándose en el informe de Unicef. Esto señalaría una situación de exclusión de España en el campo laboral europeo en poco tiempo, con el peligro que hemos analizado de la formación de guetos de inmigrantes, los cuales fácilmente se radicalizan y pueden llegar a ser potencialmente peligrosos, como vimos en días pasados en los atentados de Bélgica y Francia.

Unicef, en este caso, nos da el diagnóstico de la situación actual, la historia nos da lecciones de aciertos y errores de nuestros antepasados, los humanistas nos enseñan y sensibilizan, cada uno de nosotros debe abrir los ojos, tomar conciencia y ver qué podemos hacer, ya no sirve la ceguera intelectual o la indiferencia porque los problemas de un grupo humano nos afectan a todos, sobretodo en España donde hay abundancia y la comida se tira por montones cada día.

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