Día tras día

Fuera de la realidad

Esto es un castigo que todos quieren que sufra un Rajoy, que ha hecho mucho daño

01.09.2016 | 00:47
Fuera de la realidad

Hora y media de discurso, plano, soporífero, con solo minuto y medio dedicado a la corrupción, lo que más preocupa a los españoles después del paro, pidiendo unidad a todos los partidos, ofreciendo un Gobierno estable y comedido, insistiendo en datos macroeconómicos, y amenazando con lo que ya se sabe y casi todos aceptan: ir a unas terceras elecciones, algo de lo que responsabiliza al PSOE y a todos los demás, cuando él es el primer responsable. Ese fue el pobre discurso de Rajoy, el candidato del PP, que volvió a mostrarse, una vez más, como un perdedor nato, pues en realidad lo único que ofreció fue lo mismo de siempre, lo que ha sido la marca de su pésima labor al frente del Ejecutivo: inmovilismo, continuismo, servilismo, tancredismo, y eso con la alianza de Ciudadanos por medio, a lo que ha hecho muy escasas referencias ocultando los puntos del inútil acuerdo y despreciando al socio.

Las reacciones a su intervención no pudieron ser más duras, con todos los portavoces reafirmado su decisión de votar contra la investidura de Rajoy. Algo que volvió a ponerse de manifiesto, más crudamente todavía en la continuación del debate, con Pedro Sánchez reiterando el no, sin perdón, y dejando entrever posibilidades de alternativa. Con Pablo Iglesias asegurando que el partido de Rajoy no puede luchar contra la corrupción, porque es la corrupción, mensaje reforzado por Garzón. Y con el candidato a la defensiva, en sus réplicas, insistiendo en sus planteamientos y tirando de ironía nada convincente contra los líderes de Unidos Podemos. Igual de duras y sin concesiones fueron las palabras de los portavoces nacionalistas, en especial el PNV, con los que el PP pretende llegar a entenderse después de las elecciones del País Vasco el 25 de septiembre. Solo los de C´s fueron comprensivos con la intervención de su nuevo aliado que como el anterior, como Sánchez, les lleva a un tremendo fracaso que si han de convocarse unas terceras elecciones dejará a los de Rivera, sin la menor credibilidad, prácticamente en los huesos. Ya se sabe: se puede engañar a algunos todo el tiempo, se puede engañar a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

Y en eso se está ahora, una vez resuelta la primera vuelta de la investidura -aún no se conocen los resultados cuando se hace este comentario- con los resultados previsibles y que se van a repetir mañana en la sesión última y definitiva, sin que la mayoría relativa sirva tampoco, salvo alguna sorpresa mayúscula de última hora. Pero esto es un castigo que todos quieren que sufra un Rajoy, que ha hecho mucho daño con sus injusticias sociales y que vive fuera de la realidad, obsesionado por mantenerse en el poder. Solo tendría que dejar paso a otro candidato del PP, lo que al menos abriría nuevas expectativas y seguramente pudiesen iniciarse serias conversaciones con el PSOE para facilitar la formación de Gobierno de una u otra manera, incluso volver a pensar en la gran coalición, en la que sobraría C´s. No será así, lo que pudiera abrir una vía alternativa, con PSOE y Podemos y la abstención de Rivera, por el bien de España, claro, para evitar elecciones en diciembre. Pero, en fin, quedan meses por delante.

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