¿Iremos de nuevo a elecciones?

El plazo está a punto de expirar y con él la esperanza de excluir los terceros comicios, no queridos por nadie

30.08.2016 | 00:54
¿Iremos de nuevo a elecciones?

Ya hemos ido dos veces. Con mejor o peor acierto su majestad el rey propuso como candidato a la Presidencia del Gobierno al líder del Partido Socialista Obrero Español. Se celebró la Sesión de Investidura en el Congreso y se votó en las dos preceptivas sesiones, porque no se obtuvo la mayoría absoluta requerida para la primera. Tampoco llegaron en el Congreso a la mayoría relativa suficiente en la segunda. En consecuencia fue necesaria la convocatoria de unas segundas elecciones, que tuvieron lugar el día 23 de junio de 2016. El pueblo español volvió a manifestar su voluntad, ya expresada en las elecciones de 2015. Pero, igual que entonces, sin dar a su partido elegido la mayoría absoluta que lo hubiera situado en la Presidencia pretendida. Y ahí estamos.

El líder del Partido Popular, que superó los votos obtenidos en las primeras elecciones, mientras todos los demás obtuvieron menor número de los votos que consiguieron en las primeras, aceptó -esta vez sí- presentarse como candidato a la investidura, también sin la mayoría absoluta y sin una firme esperanza de conseguir los apoyos necesarios para obtenerla. Llevamos más de ocho meses, pues, sin que los políticos hayan resuelto la situación. Solo un partido, Ciudadanos, ha dado un paso valiente para apoyar con sus votos al señor Rajoy, líder del Partido Popular. Y eso poniendo como condición seis afirmaciones necesarias que los populares debían aceptar para entrar en negociaciones. (La canaria señora Orama parece decidida sin tantas exigencias). Parece que el Partido Popular dijo sí, en principio a la exigencia presentada por Ciudadanos. Dos comisiones formadas por varios miembros de esos dos partidos han entrado en negociaciones. El primer día que emprendieron la tarea tuvieron un resultado muy importante, que hizo renacer la esperanza; pero tales principios venturosos no dieron lugar a una continuación positiva. Las opiniones son divergentes: mientras los de Ciudadanos muestran decepción y desesperanza, los populares ofrecen esperanzas y llaman a la tranquilidad a sus adversarios. Estos han puesto un ultimátum y un límite de tiempo, que no satisface a nadie. Ese plazo está a punto de expirar y con él parece esfumarse la esperanza de excluir las terceras elecciones, no queridas por nadie (en la palabra, en varios casos).

Se ha señalado fecha para la Sesión de Investidura; el próximo día 30 sería la primera sesión, si el señor Rajoy mantiene su postura. El resto de la investidura está en función de los resultados que vayan obteniéndose. Y también se ha fijado ya la fecha de las terceras elecciones generales, si no se consiguiera la necesaria y deseada obtención de un presidente de Gobierno en la Sesión de Investidura. Incluso se ha manifestado una repulsa al día señalado para esa tercera oportunidad que el pueblo español tendría para obtener la solución que la incompetencia de los políticos parece no poder conseguir.

Se habla de fracaso de la política española, en caso de que sean necesarias las elecciones. Se habla del ridículo que eso supondría en el panorama internacional; se afirma que serían un desastre para "el sistema". Indudablemente supondrían el enorme gasto que es reconocido por todos y deseado por ninguno. Quizá la única que saliera con ventaja sería la democracia. El pueblo gobernaría de verdad, aunque para ello se requeriría que hablara de una vez con la contundencia que no ha utilizado en las dos elecciones anteriores.

Cabe la esperanza de que esto "no vuelva a ocurrir" -como se dice con mucha frecuencia-. Lo que el Partido Popular no ha hecho, en su pasada Legislatura de "soluciones a medias", lo llevará a cabo cualquier Gobierno que salga esta vez. Se decidirá por Ley que en las elecciones -las generales y las que no lo sean- sea reconocido vencedor (y por tanto obtendrá lo que se pretenda) el candidato que obtenga más votos, llegue o no a obtener una mayoría absoluta. Dará igual que sea el actual Partido Popular, el Partido Socialista, Podemos, Ciudadanos o cualquier otro que surja o esté ahí ahora en la multitud de fracasados en esto que comenzó el 20 de diciembre de 2015. Ojalá el embrollo actual se resuelva, si de verdad llegamos a esas terceras elecciones, el controvertido 25 de diciembre o el día que se decidiera como final del esperpento.

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