La columna del lector

A Amancio Vaquero Mozo

27.08.2016 | 01:58

Hoy se cumplen 80 años de la muerte de mi abuelo. Este 27 de agosto se cumplen 80 años del fallecimiento de Amancio Vaquero Mozo. No deja de ser una fecha, una reseña familiar, un dato, si no fuera por cómo me enteré de su existencia, de su vida y de su muerte.

Hace unos pocos años, mi padre, ya fallecido, nos empezó a relatar como nunca había conocido a su padre, que había muerto a los 26 años cuando él solo tenía año y medio y poco más. Mi abuela jamás nos habló de él.

Un hermano de mi abuelo, hace unos cuantos años también habló, delante de mí, con mi padre de Amancio, otro hermano le dijo que mi padre se parecía mucho a él y poco más. Antes de que mi padre, Valentín, enfermara, me dio unos papeles donde aparecía la fecha de nacimiento y la fecha de defunción de su padre. Con estos pocos datos pude tirar de un lado y de otro y resulta que mi abuelo nació en Pozoantiguo, era jornalero, así consta, militante de UGT, y detenido por sus ideas en agosto de 1936, y pocos días después fusilado en la tapia del cementerio de Zamora, el 27 de agosto de 1936.

Cuantas veces habremos ido al cementerio de Zamora para rezar por nuestros seres queridos sin saber que justo a la entrada se había cometido un asesinato con otro de los nuestros, y que no podíamos rezar por él porque no sabíamos ni dónde estaba, estando tan cerca.

No conocemos nada más, eso sí que nació, y lo hizo en un pueblo de Zamora, que vivió y trabajaba para mantener a su familia, y que murió cuando tenía toda la vida por delante, por una injusticia. No lo conocieron ni su hijo ni sus nietos, ni sus bisnietos pero tampoco los que lo mataron pues si lo hubieran conocido no lo hubieran hecho. Ni más ni menos, en estas 24 líneas se resume la historia de Amancio, pero como podréis comprender es mucho más, estaban sus padres, estaba mi abuela, mi padre, sus hermanos, su gente, sus vecinos, sus amigos, todos esos seres que no pudieron ni hablar de él durante mucho tiempo, ni llorarlo, cuántas lágrimas ahogadas, cuánto silencio.

Precisamente para luchar contra ese silencio me gustaría hacer este pequeño homenaje a este joven zamorano Amancio Vaquero Mozo.

Valentín Vaquero Prieto (Zamora)

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