Zamoreando

Imbécil profundo

Willy Toledo ha vuelto a dar la nota, - ahora por todo lo alto

25.08.2016 | 00:02
Imbécil profundo

U n imbécil según la RAE es una persona "poco inteligente o que se comporta con poca inteligencia", por lo tanto su uso, por lo menos en este artículo, no es un insulto, muy por el contrario, trato simple y llanamente de destacar la avería personal y mengua mental que sufre Willy Toledo. Sí, hombre, el supuesto actor que permanentemente hace del insulto su santo y seña y, claro, no vamos a ser todos como él. Un fingido español que apostata de España y de los españoles. Y si a los Podemos les gustaría convertir España en una sucursal de Venezuela, el Toledo este quisiera ver convertida España en un trasunto de Cuba. Los dos países en los que todos soñamos para trabajar en paz y vivir como marajás.

El atleta español de origen cubano, Orlando Ortega, conquistó la medalla de plata en los 200 metros vallas en los Juegos Olímpicos de Río como todo el mundo sabe. Con aparente sinceridad ante las cámaras de televisión, agradeció a España la oportunidad de acudir a Río y apostar por él. Su emoción no era fingida. Lo pudimos ver y escuchar en el momento de producirse. Porque quienes no siguieron la retransmisión de los Juegos, pudieron verlo en los telediarios y programas deportivos en general.

A raíz del triunfo de Orlando, a Willy no se le ocurrió otra cosa que arremeter contra el velocista español, al que llamó "gusano", "pobre hombre", "desertor". Cada cual se busca los garbanzos donde puede conseguirlos y Ortega ha encontrado el impulso necesario a su carrera deportiva en esta España a la que Willy considera rancia y apestosa. Lo que no entiendo es por qué WT no se nacionaliza cubano de una puñetera vez. Si España y su gobierno y los políticos elegidos democráticamente en las urnas, a diferencia de Cuba, le proporcionan tanto malestar que se ofrezca a Raúl Castro como ministro de propaganda. El Toledo este tiene perfil de "delator", figura siempre premiada en el régimen castrista.

La costumbre del tipo este, que antaño fue un actor mediocre tirando a malo y hogaño es un renegado, de utilizar las redes para insultar a quienes no le caen bien que somos la mayoría de españoles, excepción hecha de los que piensan como él, ¡valiente demócrata!, le ha servido para que la red social Facebook le haya cerrado durante un mes la cuenta tras criticar al atleta nacionalizado español. El imbécil de Toledo, en lugar de pensar con la cabeza, es decir, echar mano de la razón, lo hace con los sentimientos y como los que él alberga son de odio a todo lo que huela y sepa a España, el cóctel siempre es el mismo. Tanto repetirse da qué pensar. A lo mejor es presa de una patología que se debiera estudiar por el bien de la ciencia y de la medicina.

Para defenderse, Toledo no ha hecho otra cosa que ensuciar, con solo mencionarlos, los nombres de nuestras medallistas olímpicas, tratando de darle la vuelta a la tortilla. Pero como afortunadamente, España no es Cuba y por supuesto tampoco es Venezuela, ese supuesto no se va a producir. Y de producirse pues, oiga, que se marchen con viento fresco, lo que pasa es que a diferencia de Willy, nuestros medallistas olímpicos no tienen nada de imbéciles y sienten el orgullo de pertenencia a una nación, España, que no merece Willy alguno.

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