Esa grácil debilidad lírica

El gusto de los políticos por el oxímoron nos embauca

20.08.2016 | 00:04
Esa grácil debilidad lírica

Cantan las campanas de la Almudena su oración mariana con jovial mesura. Desde el Viaducto, protegido con mamparas de cristal de las tentaciones suicidas, se divisa el parque del Oeste y los populosos barrios del Sur entre la bruma. Una ligera brisa acaricia mis mejillas mientras escucho el tráfico lento y continuo a mi espalda. Vuelvo de nuevo a las Vistillas con el recuerdo reciente de la verbena de la Paloma para charlar con mi confidente de palacio. Quiere explicarme los movimientos tras las bambalinas en este agosto de amagos y fintas espurias. "Habrá investidura", me dice antes de que termine la reunión entre Rajoy y Rivera, para saber si el primero acepta las seis condiciones contra la corrupción que le ha impuesto el joven regeneracionista. "Habrá investidura, pero será fallida, porque Sánchez padece el Síndrome de Zenón, aquel discípulo de Parménides que para defender a su maestro negaba la experiencia objetiva por reducción al absurdo. Dice que Rajoy tiene cautiva la democracia y las instituciones, pero se niega a facilitar el desbloqueo de la situación con su negativa". Le preguntó por qué está tan seguro de que Rajoy fracasará en su investidura. "Tal vez, consiga el apoyo de CDC, como ya lo logró para la constitución de la Mesa del Congreso, o tal vez el PSOE ofrezca una abstención técnica de algunos de sus diputados", le digo. Pero él insiste en que los primeros no le ofrecerán su apoyo, después de la negativa del PP a permitirles grupo parlamentario, y que los socialistas están paralizados por su deseo de protagonizar la oposición. "Sánchez, como Aquiles, nunca alcanzará a la tortuga, porque para lograrlo, antes debe negarse a sí mismo y liquidar su liderazgo".

Tras la amena charla con mi amigo, me despido con la sensación de que la confusión y el tactismo reinan en la política española. Hace un mes la mayoría de los diputados elegidos volvían a jurar o prometer acatar la Constitución, a sabiendas de que en la anterior legislatura no habían cumplido su primer deber, cual es dotar al país de Gobierno. Mientras sus líderes juegan al gato y al ratón sin saber dónde está la cola o la cabeza, esperan en silencio el inicio de la actividad parlamentaria que colme las esperanzas de sus votantes y justifique su sueldo. Es profundamente antidemocrático exigir otra condición que la mayoría de edad para ser candidato, afirmaba no hace mucho tiempo Rodríguez Zapatero, olvidando que no lo es menos ser elegido con el tamiz de avales superlativos o mediante la cooptación. Paradojas del alma hispana, tan antojadiza como fértil, tan compasiva como exigente. Mientras requerimos una alta cualificación a nuestros profesionales, a los que decidirán sobre nuestra vida y nuestro patrimonio les perdonamos no ya la falta de probidad, sino la ausencia del más elemental sentido común. Tal vez sea por el manto protector de la ideología, que ampara sus desmanes o contradicciones, o tal vez por la grácil debilidad lírica que nos embauca. Si el anterior presidente aliviaba sus errores y rectificaciones con el retruécano, los actuales protagonistas nos cautivan con el sagaz oxímoron inferido, ese gozo de negar con una palabra lo que con la anterior afirman.

Rajoy insistía ayer que era una anomalía prolongar un Gobierno en funciones, cuando hasta ayer mismo se había negado a fijar la fecha de investidura incrementando esa dilación que critica. Sánchez reitera su deseo de que no haya nuevas elecciones, pero insiste en su negativa a la investidura de Rajoy por razones ideológicas y éticas, con lo que sabe que forzará su repetición. Iglesias asegura que quiere dialogar con Sánchez una alternativa de progreso, pero cree que se abstendrá y permitirá el Gobierno de Rajoy, con lo que refuta la alternativa que desea. Rivera, por su parte, negó reiteradamente apoyar la investidura de Rajoy, pues ""votar a Rajoy es bloquear al país", para terminar asegurando que es la única opción al desbloqueo. Al menos las contradicciones del líder regeneracionista aportan el beneficio del pragmatismo.

Ahora sabemos que habrá investidura el 30 de agosto. Si como mi amigo predice resultara fallida, votaremos de nuevo el 25 de diciembre al son de la zambomba y el almirez.

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