Día tras día

Chantaje emocional

Las terceras elecciones se temen cercanas, y encima, en Navidad

20.08.2016 | 01:07
Chantaje emocional

Las terceras elecciones generales siguen estando igual de cercanas que estaban ayer pero, al menos, ya hay día para la investidura, pues Rajoy no podía resistir más en su habitual papel de don Tancredo, que tan caro le es, y por fin ordenó a la presidenta del Congreso que fijase fecha: el 30 de este mes de agosto, a gusto del protagonista y desde luego, por lo que parece, dado el calendario que puede avecinarse, de una forma muy fría y calculada de cara a sus intereses. Antes, en la enésima reunión del candidato del PP con el candidato de Ciudadanos, Rajoy dijo lo que no había dicho antes tras la reunión del órgano de dirección de su partido por mantener burdamente el tipo: dijo que amén, que sí a todas las condiciones de C´s, faltaría mas, y se cerró el acuerdo con Rivera, siguiendo el guion previsto.

Al final, Rajoy, que veía las elecciones encima solo unas horas antes, semejaba estar algo más animado, pese al calado del compromiso adquirido, tal vez porque piense que una vez de nuevo al frente del Gobierno las cosas serán de muy distinta manera, o sea como siempre, por mucho compromiso de boquilla que haya por medio. Y porque además, el sostenido sí, y la aceptación del PP, que hubiese aceptado cualquier cosa que le hubiesen puesto por medio - aunque se ha notado que C´s tampoco quería apretar mucho las clavijas- no garantiza nada, pues el éxito de la investidura sigue dependiendo, sin embargo, del PSOE, y aunque se multiplican las campañas de presión para que Pedro Sánchez se abstenga, el candidato socialista reitera una y otra vez el rechazo total a Rajoy, igual que el PP rechazó abstenerse en la investidura que hubiese dado el Gobierno a PSOE y C´s hace ya medio año.

Si, como es casi seguro, no hay abstención por parte de Sánchez, o de los grupos nacionalistas, habrá terceras elecciones ya irremisiblemente, que serían el 25 de diciembre, día de Navidad. Villancicos y campaña electoral, qué popurrí. Un chantaje emocional, rebuscado, directo al PSOE e indirecto a los españoles. Aunque caben más opciones, pues fallada la investidura el rey podría volver a encargar a Rajoy la formación de Gobierno o incluso encárgasela a Sánchez, dos caminos que abrirían nuevas posibilidades. Conocidos ya los resultados electorales del País Vasco tal vez fuese más fácil llegar a una entente con el PNV, y hasta el PSOE, que reitera no querer nuevos comicios generales, pudiera dar su brazo a torcer y facilitar un Gobierno en minoría del PP, débil por tanto y de escasa duración. Pero más allá del no, Sánchez no suelta palabra. Desde Podemos se le vuelven a lanzar invitaciones para tratar de un Ejecutivo alternativo, pero por ahí no pasarán los socialistas, lo que lleva a que Sánchez siga en su mutismo. Y es que hay otro aspecto que ahora se teme: la abstención, tanto en agosto como en octubre, supondría dar la representación de la izquierda a los de Pablo Iglesias. Y por eso tampoco van a pasar. De modo que las terceras elecciones siguen temiéndose cercanas. Y encima, en Navidad. Pero si hay que ir, se va, parece que se piensa en ámbitos del PSOE porque, además, manejan encuestas, no solo la del CIS, que les favorecen. En este país hay muchas personas todavía que valoran la palabra dada y mantenida.

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