Día tras día

La resaca

Los pueblos se revitalizan estos días con festejos y actividades culturales

17.08.2016 | 01:25
La resaca

Pasaron las fiestas de la Asunción, día grande en España, una tradición religiosa que se mantiene muy viva, fin y comienzo de etapas veraniegas, y en Zamora y en todo el país se notan los efectos de la resaca, con la larga y amenazante resaca de la política actual incluida. Han sido unos días previos intensos en cada localidad, con o sin festejos patronales, en poblaciones que como en el caso de la provincia zamorana se duplican y a las que cabe añadir el gran numero de visitantes llegados en estas fechas para ver Las Edades del Hombre en Toro, que ha superado ya los 100.000 visitantes.

Los pueblos, de un tiempo a esta parte, se vuelcan además en ofrecer atractivos y alicientes, aparte de los naturales, en honor a sus forasteros, aunque la mayoría sean gente de los suyos disfrutando de unos días o semanas de asueto. Ayuntamientos y colectivos vecinales se unen en esta época para conseguir una oferta cultural y de ocio que sirve para llenar y amenizar los largos días del estío. Hay de todo en la programación, nada falta, desde deportes a conciertos musicales, bailes y verbenas, pasando por festejos taurinos, comidas de fraternidad, cine al aire libre, teatro, exposiciones, demostraciones de las duras faenas del campo no hace tantas décadas y lo que se busque. En último caso, ahí esta, igualmente Zamora capital, con sus más de cien actividades para las noches del verano.

Y el 15 de agosto, en todos los sitios, con alcaldes de derecha o de izquierda, no falta la misa mayor en honor a la Virgen, misa solemne y repicar alegre de campanas, con el acompañamiento de fondo en muchos casos de charangas y pasacalles, para terminar con procesión en algunos sitios. Para que algunos vengan luego a decir que este ya no es un país católico y demás sandeces habituales en las que confunden y mezclan su deseo con la realidad imperante. Todos, de cualquier manera, participan y se divierten y se olvidan de la rutina cotidiana, incluso de la vacacional, en las fiestas o en el día grande festivo que suele culminar con la cascada de luz y sonido de los fuegos artificiales.

Después, la resaca, y el inicio del lento retornar y la vuelta al silencio y a la soledad de tantos núcleos rurales. Los hijos de la diáspora inician el regreso a sus hogares en las zonas industriales donde han encontrado trabajo. Se van haciendo más cortos los días a partir de estas fechas, y se nota, con amaneceres más tardíos y caídas del sol más tempranas dando paso a la noche suave, pues el calor suele ir haciéndose más llevadero, más norteño. A finales de mes, todo volverá a ser como antes, aunque en la capital, en Zamora, aún resten las fiestas de la Virgen de septiembre.

Y eso sí, los habitantes de algunos pueblos, que estas semanas últimas han carecido de agua en sus casas, o se han quedado sin agua a medio duchar, o han tenido que lavarse la cara con agua mineral, recuperarán los precarios servicios, que pese a la buena voluntad de las instituciones suponen serios problemas que nunca se acaban de solucionar, seguramente por falta de fondos, mientras los políticos no se privan de nada y siguen gozando de los infinitos privilegios que ellos mismos se otorgan.

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