Poesía y memoria

Tenemos que ser capaces de mostrar al mundo que las personas que leen libros son más felices

11.08.2016 | 00:32
Poesía y memoria

Pero tan lejos ya/ para hablar del perdón,/ de la igualdad o de venganzas,/ sabemos que a los desaparecidos,/ solo les queda el alzado de su memoria/ y el duelo".

Conmovido por estos versos, sorprendido ante su verdad, me atrevo a pedir para la poesía el lugar que merece en nuestra vida cultural. Tenemos que parar, leer, pensar y sentir. Tan necesitados estamos de hacer una pausa, de suspender conexiones, pantallas y conversaciones virtuales, de tomar entre las manos un libro, tenga este el soporte que sea, para leer un poema, unos versos. Para pensar en lo leído y discernir, para sentir el amor, el estupor, el sufrimiento, la alegría, la rebelión? que el poeta ha querido evocar.

La semana pasada tuve el privilegio de acompañar a Luis Ramos de la Torre en la presentación de su poemario "Entre cunetas". Allí fue donde escuché los versos mencionados. Estábamos en la Feria del Libro que se celebra en Benavente la primera semana de agosto. Una cita muy meritoria para una ciudad tan pequeña, que deberá replantearse para evitar que pierda la frescura y la capacidad de convocatoria que tuvo en pasadas ediciones. Es posible que se deba ubicar en otro entorno, con una programación más dinámica y con el ánimo de hacerla más popular y abierta. Esta celebración de la fiesta de la lectura no podemos dejarla caer. Tenemos que ser capaces de mostrar al mundo que las personas que leen habitualmente libros son más felices que las que no lo hacen. Luis es un buen ejemplo de esto. Hace años que nos encontramos en uno u otro foro. Siempre en torno a la literatura, la música o la filosofía. Qué fácil se disuelven los grumos intragables del triste acontecer diario conversando sobre libros. Este día hablábamos de poesía, de un libro que, como nos dijo su autor, no debía haberse escrito. Mejor se hubiera quedado en el tintero. Pero no pudo ser, este poeta, que también es cantautor y doctor en Filosofía, tuvo que escribirlo. Pudo hacer un ensayo sobre la dignidad de todos los seres humanos, merecedores, sin distinción, de recibir un descanso para sus restos mortales, o acometer el relato de unas vidas de ficción novelada para hacer de sus protagonistas los seres dolientes de la atroz injusticia de ser sepultados anónimamente en un sitio impreciso. En cambio, eligió la poesía que, con toda seguridad, supone el vehículo más libre y directo para denunciar la desaparición de miles de personas en la posguerra española. Ya escribía el ilustre poeta uruguayo Mario Benedetti:

"Porque el problema es ese: que la poesía muerde. Por ser libre, preguntona, transgresora, cuestionante, subjetiva, fantasiosa, hermética a veces y comunicativa en otras. Por eso muerde".

Considera que un poema puede cuestionar el orden social y político, por su independencia, por circular en medios de divulgación alejados de la mercadotecnia y por no pretender cambiar el mundo. Ya es mucho si consigue dejar huella en las personas. Como la que deja su poemario: "El olvido está lleno de memoria".

Nuestro poeta zamorano Luis Ramos consigue con su libro remover las piedras, arrancar los zarzales y hendir la tierra de las cunetas. Rescata con sus versos afilados la memoria que llena el olvido interesado del "bando ganador". No consiente el abandono de tantos seres queridos en ese margen del camino, en ese lindero de la calzada, en ese "no lugar" que es una cuneta.

Lean este libro de poesía, es transparente, honrado y comedido. No se excede en su lirismo, sus metáforas no enmascaran el compromiso, ni su ritmo perturba la profunda verdad que encierra. He aquí la sobrecogedora muestra:

"Los muertos de las cunetas son la sequía/ de los sueños, la libertad/ líquida de una historia sin relato,/ la piel de un hueco/ en la memoria de un país/ vergonzosamente callado".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine