Biólogo

Lobos: una más hacia el ridículo

La falta de absoluto rigor del nuevo censo promovido por Fernando Palacios

10.08.2016 | 00:18
Lobos: una más hacia el ridículo

No tengo por norma salir a contestar, rebatir, matizar? la cantidad de cosas que se dicen sobre el lobo, su gestión, su estado de conservación, la entidad del conflicto que suscita según dónde y cuándo? Todo el mundo tiene derecho, claro está, a decir lo que le venga en gana. La única raya a esta libertad de expresión la pone, sea para hablar de lobos o de botijos, la que se pueda traspasar para caer en la difamación, calumnia, injuria? o sea, en la comisión de un delito.

Entre los años 2012 y 2014 se hizo el censo nacional de lobos, promovido por el Ministerio del ramo. En Castilla y León, que viene aglutinando habitualmente en torno al 60% de los efectivos de esta especie, fue la Junta de Castilla y León la que puso a disposición de esta iniciativa a más de 500 agentes medioambientales y celadores. Tuve el honor y la enorme satisfacción de llevar la dirección científica de este censo junto a mi equipo de Consultora de Recursos Naturales. El censo fue complejo de abordar, como no puede ser de otra forma, en virtud de la enorme entidad geográfica de la región y el comportamiento elusivo de esta especie, y solo un compromiso muy decidido y continuado de la Consejería y de sus nueve servicios territoriales al respecto del diseño programado, podía hacer que la noria estuviera perfectamente engrasada durante los más de dos años que este trabajo duró. Así fue. Luego vino casi un año más de multitud de análisis, depuración de datos? No es esta tribuna el lugar donde exponer la metodología científica que presidió el censo, pero digamos que fue la que todos los equipos del mundo utilizan en los seguimientos con esta especie. Sí que conviene resaltar que en el caso de Castilla y León, buena parte del esfuerzo se duplicó al tener esa disponibilidad encomiable de un recurso humano numeroso y de gran calidad. Digamos que el censo implicó, entre muchos otros datos que pueden verse en la web de la Junta, más de 50.000 kilómetros recorridos a pie, y que arrojó finalmente la cifra de 179 manadas, repartidas ampliamente por casi toda Castilla y León, 152 al norte del río Duero y 27 al sur. Cada una de estas manadas queda avalada por una compleja y robusta base de datos, y para nada menos que el 73% de ellas fue la comprobación de la reproducción su especial sello de calidad. Una de las buenas noticias, desde el punto de conservación, es que el lobo aumenta sustancialmente sus efectivos en el sur de la región, lo cual supone el avance hacia Madrid (con varias manadas ya) y Castilla-La Mancha.

Pues bien, en las últimas semanas una persona del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Palacios, ha estado de gira por algunas provincias de Castilla y León para, al parecer, exponer y promover un nuevo censo de lobos en España, esta vez "independiente y no manipulado". Las comillas, siendo literales, vienen solo a resumir la cantidad de descalificaciones, algunas muy subidas de tono, que el susodicho ha ido vertiendo contra el censo nacional y quienes lo han hecho. Como decía, no suelo entrar en debates de esta índole, ya que las personas que los suscitan desde la mentira o la calumnia lo que buscan es precisamente una puesta en escena que no logran por méritos profesionales. Pero en este caso, mi responsabilidad científica antes referida y la adscripción profesional del señor Palacios al CSIC, organismo público al que se le presume, a sus integrantes, un pudor y rigor especiales, ha determinado que rompa esa norma de asepsia. Vamos a ver, un científico podrá estar o no de acuerdo en cómo se ha realizado un trabajo, y desde luego podrá ponerlo a caldo en cualquiera de sus planteamientos, análisis y conclusiones desde el fundamento científico. Pero en este caso, el señor. Palacios lo que ha ido reiteradamente diciendo, entre otras lindezas, es que el censo ha sido manipulado; así, con todo el desparpajo. Para quien profesa las ciencias naturales y lleva más de tres décadas trabajando en ellas, este insulto es inadmisible y tiene la invitación al recorrido judicial, ese que, me consta, la Junta de Castilla y León también baraja. Pero es el hecho de que sea un funcionario del CSIC, que se permite la licencia de atribuir, sin prueba alguna, manipulación a nada menos que las comunidades autónomas, a sus equipos de trabajadores y a los equipos científicos que lo han dirigido, lo que hace que el asunto tenga una especial gravedad.

Si a este increíble y gratuito comportamiento se añade lo que es bien sabido en el gremio sobre su protagonista, el cóctel está servido. Y es que quien lanza la piedra se arriesga a su rebote. Es conocido por todos los científicos del CSIC ligados a la biología, entre ellos los del Museo Nacional de Ciencias Naturales al que pertenece el señorPalacios, que este peculiar personaje está fuera del escenario científico hace no menos de 20 años, intentando, siempre sin éxito, conseguir fondos para los quiméricos proyectos que luego nunca ejecuta. Además de lo caro que nos sale, la cosa solo daría lástima si no fuera por lo dicho, esto es, que para intentar hueco no dude en insultar y difamar a terceros. Por lo demás, espero que, cuando menos, la dirección del CSIC y el Museo lo llamen a la cordura ya que sin duda no deja en buen lugar a esta Institución allá donde habla en nombre de ella. Me ponían hace unos días la grabación de algunas de las genialidades que, sin sonrojo, declamó en Villardeciervos (Zamora) cuando fue a buscar voluntarios para el censo (Dios Santo, al asalto de voluntarios por los pueblos de España para un trabajo científico); pues bien, una de ellas, sugerida a los que levantaron la mano para apuntarse, fue que para salir al campo se pusieran ropa de turistas para así despistar a los guardas. Se lo juro, literal, grabado está.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine