Día tras día

Todo sigue igual

El infundado conato de optimismo en el PP sobre la investidura de Rajoy

06.08.2016 | 00:55
Todo sigue igual

Otra vez, conato de euforia en el PP, con Rajoy haciendo el papel de optimista total. Pero es una ficción, una euforia prefabricada, aun más falsa que las anteriores, por mucho que se jalee desde los medios afines con afán voluntarista. Porque, sencillamente, las cosas están igual que estaban antes de las reuniones del candidato del partido que gobierna en funciones con los candidatos de PSOE y C´s, pues Pedro Sánchez ha reiterado que no es no, y Rivera, por su parte, pese a las buenas palabras y al supuesto entendimiento que por parte de los populares se exhibe, ha reiterado que su partido no pasará de la abstención en la investidura de Rajoy, si es que se presenta, como es su obligación.

O sea, que la situación continua inamovible, aunque según Rajoy se haya dado un primer paso. No se sabe hacia dónde. Puede, es fácil, que hacia unas nuevas elecciones. Y en este caso, si al final se produce, lo que tendrían que hacer los cuatro partidos es sencillamente: cambiar de candidatos, porque con estos no van a ninguna parte, ya está visto. La gente, el electorado, ha volcado su desapego incluso hacia los nuevos políticos, en los que habían depositado algunas esperanzas, tampoco demasiadas, y que han decepcionado enseguida, uno, Rivera, con sus contradicciones constantes, otro, Iglesias, con un discurso radical y rancio que no sabe si mata o espanta, y otro más, el socialista Sánchez, lastrado por las vergonzosas presiones de dirigentes de su propio partido para que apoye al PP. Ahora, el que faltaba, Zapatero, el mal remendón que pide la abstención socialista. A tus zapatos, Zapatero.

A eso se ha llegado, pero como ha dicho el líder de Podemos: el PSOE tendrá que elegir a la postre entre apoyar al PP, terceras elecciones, o un gobierno de progreso y cambio, opción que aunque matemáticamente es posible sigue pareciendo imposible. Sin olvidar que Sánchez afirmó rotundamente hace bien poco que garantizaba que no habría vuelta a las urnas. Una primera investidura de Rajoy acabará en fracaso, casi seguro, pero habrá aún tiempo por delante antes de tener que convocar nuevos comicios, algo que todos dicen no querer, pero que en cualquier caso lo más probable es que otra vez beneficiasen al PP y perjudicasen aún más al resto y sobre todo a C´s, que es el que tiene más que perder, y de ahí el empeño de su líder por evitar como sea el exponerse al veredicto de los electores.

Lo malo es que ningún partido está por el cambio de candidatos que la gente, ya harta, empieza a reclamar en caso de que no se desbloquee la situación. Desde luego, no lo está Rajoy, dispuesto a resistir hasta el final, con uñas y dientes y al precio que sea, pese a que tiene que saber de sobra que no es apreciado ni siquiera entre sus votantes, que en las encuestas es el político peor valorado y que cae mal a casi todo el mundo. En cualquier otro país, hace mucho que Rajoy tendría que haber dimitido tras los graves casos de corrupción que manchan al PP, y eso es algo que le echan constantemente en cara tanto Sánchez como Rivera, que no quieren verse cerca cuando se inicien los juicios contra Bárcenas, Gürtel, Púnica, y demás. Como consecuencia, C´s no quiere pasar de la abstención, y el PSOE ni eso.

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