La vaca que ríe se troncha

Hace una semana se celebró en Suiza un singular referéndum sobre una renta garantizada

18.07.2016 | 00:42
La vaca que ríe se troncha

La vaca que ríe supongo que como toda vaca que se precie es una vaca suiza. Hace unas semanas en Suiza se celebró un referéndum. Les preguntaron a los ciudadanos si querían que les dieran a cada uno 2.250 euros al mes (si es que no cobraban esa cantidad se la garantizaban).

Los suizos dijeron, en un 78%, que no, actuando de cabestros todos los partidos políticos, que decían que eso era malo. Ante esto solo cabe decir: Viva Agustín García Calvo ("La Comuna Antinacionalista Zamorana") y dos de sus célebres aseveraciones, a saber: Una, que "la cultura es mala", y dos "que lo bueno es bueno y lo malo es malo".

Decir que la cultura es perjudicial suena cual blasfemia y aberración, pero en efecto es mala (mala para el animal humano que somos).

El sistema, para que el Poder (una minoría absoluta) domine al pueblo (una mayoría aplastante) ha de usar de la mentira (la fuerza no le basta, ni le bastaría, si el pueblo, que es la mayoría, decidiera ser realmente aplastante).

Pero no hay mentira sin cultura que la sustente (ejemplos de cultura: "Hombre, haber algo tiene que haber"; "las cosas son como son, siempre han sido así y tú no las vas a cambiar"; "peor sería el caos"; "quien no tiene es porque es un vago": "el empresario crea riqueza y puestos de trabajo"; "existe el instinto de reproducción"; etc., etc.)

Esas mentiras que nos inoculan (desde el púlpito antaño y desde la tele hogaño) conforman lo que se llama cultura (aquello que queda después de haber olvidado lo poco que se ha estudiado).

Para que se entienda mejor, si don Quijote de la Mancha acabó creyéndose un caballero andante porque se empachó leyendo tantos libros de caballerías, imaginémonos a nosotros mismos, que nos creemos cultos (y sabios) porque nos han leído (a la fuerza) millones y millones de libros de tonterías (respaldados por intelectuales de oficio).

Y llegamos así al suizo medio, que se ha creído no un caballero andante, pero sí un ciudadano pensante y sensato, y ha dicho no a que le garanticen 2.250 euros al mes.

Es decir, voluntariamente ha votado que no quiere que legalmente le den esa cantidad, y lo ha dicho porque se siente ciudadano responsable.

Con lo cual, para explicarnos esto, debemos enlazar con el teorema (también de AGC) de que "Lo bueno es bueno y lo malo es malo".

Dicha afirmación parece una perogrullada (o una tontería) pero la prueba hecha en Suiza ratifica el aserto.

Tenemos tan metido en la cabeza (por culpa de la cultura) que "lo bueno es malo", que la mayoría del electorado suizo, con la precisión de un reloj de dicho país, ha dicho que no quieren que les garanticen unos ingresos de 2.250 euros al mes a cada uno.

Comentándolo aquí con algún compatriota, confirmó que la cultura es mala, diciendo con gran sabiduría: "Que él hubiera votado también que no, porque ¿y si se arruina el país?".

Pero vamos a ver, hijos de la Gran Sensatez, ¿qué tiene de malo pedir lo bueno? Que luego no se puede, pues no se hace, pero, ¿ y si se puede, y si es mejor para todos?

Tal vez a usted le parecía demasiado grande la cantidad, pero no es eso, el problema es que la cultura es mala, y tan pésima que creemos que lo bueno es malo, hasta el punto de que en las últimas elecciones, Unidos Podemos proponía garantizar unos ingresos mínimos por familia de 600 euros (que en Suiza eran 2.250 euros por persona) y la gente también se asustaba, porque era demasiado bueno.

Y encima eso beneficiaba a los vagos. ¿Ven ustedes como la cultura es mala? En este caso la mentira de turno nos ha hecho asimilar la cultura del premio y el castigo, cuando sabido es que en cualquier institución, pública o privada quien más cobra y menos trabaja no es el vago, es el jefe.

Creo que Bertolt Brecht escribió una obra de teatro en que unos presos de repente descubren que las puertas de la cárcel están abiertas y no hay guardianes. Y salvo uno, que salió corriendo, los demás se quedaron debatiendo sobre el asunto, y decidieron tras sesudos análisis quedarse en la prisión por si era una trampa.

¡Ay! A este paso la vaca que ríe acabará muriéndose de risa.

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