editorial

Un pacto de unidad por el futuro de Zamora

03.07.2016 | 00:57
Un pacto de unidad por el futuro de Zamora

Los resultados de las elecciones del pasado domingo no dejaron duda sobre la recuperación del Partido Popular en la provincia de Zamora, después de los severos castigos recibidos en las europeas, municipales y autonómicas. El escrutinio arrojó la recuperación del bipartidismo, con un crecimiento del PSOE, pero, sobre todo, de los populares que, desde las municipales para acá han recuperado 6.000 votos, 4.000 de ellos en los meses transcurridos desde el 20D y vuelven a rozar el 50% del total de sufragios y dejará para la historia la consecución de los dos primeros diputados de los tres en liza.

A pesar del fracaso de la coalición de izquierdas de Unidos Podemos, que se quedó a más de 10.600 votos de obtener un escaño y el descalabro de Ciudadanos, las más de 27.000 personas que en la provincia se decantaron por estas opciones políticas arrojan unos resultados que no son despreciables y deben verse como que los síntomas de cambio en el mapa de representación política se mantienen, atenuados, sí, pero lo suficientemente significativos a la hora de dibujar un mapa más abierto, más plural y, por tanto, más necesitado que nunca de acuerdos.

La victoria del Partido Popular, el único que salió reforzado tanto a nivel nacional como en Zamora es indiscutible y, por tanto, resulta el designado legítimamente para formar Gobierno, pero los candidatos que han obtenido escaño en el Congreso o en el Senado por esta circunscripción le deben mucho a esta tierra, como se lo deben los candidatos socialistas que, igualmente, han obtenido representación por Zamora. Pasó el tiempo de las promesas y llega la hora de las responsabilidades, puesto que eso es lo que significan todos esos votos recibidos por parte de diputados y senadores electos.

Tal responsabilidad supone resarcir la confianza depositada en las urnas por los ciudadanos luchando, desde sus escaños, para que el próximo Gobierno mantenga políticas que permitan la creación de empleo que tanto necesita Zamora con el objetivo de diseñar un nuevo mercado laboral orientado hacia las necesidades de la sociedad actual, incentivar la innovación y el desarrollo en sectores potenciales como la agroalimentación, cuyos frutos se han visto en los recientes premios de la CEOE a la quesería Hijos de Salvador Rodríguez o, el pasado jueves, con la entrega de los galardones anuales de la Cámara de Comercio a una renacida Freigel, la antigua Frinca, o a Cobadu, a la cabeza nacional de las cooperativas agroalimentarias, ejemplos que constituyen un alivio de consideración en medio de una crisis que en Zamora está resultando absolutamente devastadora para sectores como la construcción o el comercio.

Los problemas de Zamora siguen siendo los mismos que hace una década, agravados durante la recesión, aunque haya demandas de infraestructuras que se han atendido por formar la provincia parte de ejes de relevancia en la península como la Autovía de la Plata o el pasillo ferroviario del AVE a Galicia. De ahí las quejas expresadas en su discurso por el presidente de la Cámara de Comercio, Manuel Vidal, que no dudó en manifestar su malestar por lo que consideraba pérdida sucesiva de oportunidades para la provincia por falta de ese espíritu de acuerdo que, a nivel nacional, nos ha costado la repetición de elecciones tras solo seis meses de legislatura. Reclaman los empresarios una mejora del trato fiscal para las pequeñas y medianas empresas, las que forman el mermado tejido industrial zamorano, y, sobre todo, para los autónomos, mayoritarios en la provincia y que se encuentran atrapados entre el descenso del consumo y una presión fiscal demasiado elevada, y por tanto injusta, para los tiempos que corren.

De nuevo se vuelve a oír la expresión "discriminación positiva" tantas veces entonada desde la provincia y pocas veces escuchada como merece. Pero es obvia la repetición de un conocido enunciado: sin empresas no hay empleo, sin empleo no hay población, sin población no hay futuro. Se abre de nuevo la puerta para resolver esta difícil encrucijada en la que Zamora lleva varada demasiado tiempo. Y lo hace en circunstancias distintas, porque a pesar de la victoria del Partido Popular, será necesario un esfuerzo de generosidad por parte de todos para llevar a cabo las medidas transformadoras de la sociedad española, medidas de las que la provincia zamorana no puede quedar aislada ni ser víctima por teóricas prebendas a repartir como consecuencia de las indispensables negociaciones que se abrirán con otros grupos políticos con el fin de evitar el fracaso de una tercera convocatoria electoral que exasperaría al ya cansado votante. Las demandas de los zamoranos aguardan una respuesta adecuada y esperan, sobre todo, que se cumpla la máxima enunciada por el citado Vidal el pasado jueves: las fuerzas políticas de igual o distinto signo que gobiernan las distintas instituciones zamoranas deben ponerse de acuerdo y apartar diferencias ideológicas o personalismos que impidan un objetivo común: el progreso de Zamora.

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