La Gaya

Pensamiento socialista, comunista, populista o...

La socialdemocracia puso las bases del Estado de Bienestar en la Europa Occidental

16.06.2016 | 00:13
Pensamiento socialista, comunista, populista o...

Cuando el caudillo o lo que sea de Podemos, Pablo Iglesias dice que Podemos representa a la socialdemocracia, se supone que sabe o cree saber qué representa el socialismo y quiénes fueron sus fundadores. Yo no tengo duda ninguna de que Pablo Iglesias ha leído la extensa bibliografía que dejaron escrita los teóricos del socialismo, Marx y Engels y también que la doctrina política de estos pensadores orientada a la creación del socialismo se ha configurado de dos formas diferentes. Las dos tradiciones, o si lo prefieren los dos socialismos (la socialdemocracia y el socialismo revolucionario leninista) se han basado en los principios teóricos de Marx. Ambos modelos dominaron el panorama político durante el siglo XX, el leninista se impuso en la Unión Soviética, China, Cuba y Vietnan, en numerosos países de Iberoamérica, África y Asia las guerrillas revolucionarias y los grupos terroristas de filiación marxista-leninista o maoísta han causado todo tipo de asesinatos y generado pobreza y marginación social. En numerosos países se hizo patente el principio de Hegel: "La pobreza y las guerras son el precio que hay que pagar para conseguir la libertad". El resultado fue más bien el contrario, las guerrillas de Iberoamérica, África y Sudeste Asiático solo consiguieron pobreza, guerras y opresiones.

La variante populista del marxismo, muy querida por algunos dirigentes iberoamericanos y llevada al extremo por el venezolano Hugo Chávez, está horneando una revolución completamente desconocida hasta ahora. Consiste en arruinar a un país rico por despilfarrar sus riquezas de forma completamente estúpida, haciendo pasar hambre a la población y originando una situación en la que el Gobierno elegido democráticamente no tiene interés en garantizar la vida y la libertad de sus ciudadanos.

Los socialismos en la civilización islámica se van afianzando de forma demasiado lenta para las necesidades de la población, quizás por haber iniciado el camino de las "Primaveras árabes" sin una orientación ideológica bien definida. En Oriente Medio el único socialismo consolidado es el israelí con una doctrina extraída del Éxodo y la experiencia de la Shoah.

La otra variante del socialismo, el que ha creado en Europa el Estado de Bienestar, se ha alcanzado por la vía democrática, cristalizando en la socialdemocracia ese nivel de "bienestar" en el que todos los ciudadanos se sienten protegidos por el Estado. Hasta ahora el máximo desarrollo se ha alcanzado en los países escandinavos, que desde el final de la II Guerra Mundial hasta mediados de la década de 1990 fueron gobernados por partidos socialdemócratas, en muchas ocasiones apoyados por partidos comunistas o verdes.

Más allá del talento político de Pablo Iglesias, que lo tiene, se ha convertido en poco tiempo en la prueba viviente de un personaje atrabiliario con una ambición mal calculada de desmesura de poder. Lo que vamos viendo de Pablo Iglesias es que hace cinco minutos que descubrió que era socialdemócrata. Estas afirmaciones son tan convincentes como las de un capo de la mafia calabresa jurando que él es un hombre honorable.

El señor Pablo Iglesias, como dice Pedro Sánchez, primero fue marxista-leninista, admirador de Antonio Gramsci en su etapa de seguidor de la Revolución de Stalin en Rusia, después consejero áulico de Maduro en Venezuela y más tarde azote contra la "casta". Como no sabemos con qué personaje va a soñar cualquier día puede aparecer en televisión afirmando con la misma convicción de lo que ha dicho hasta ahora que ha descubierto a Gandhi y que es un seguidor de la emancipación de los catalanes, vascos y gallegos por la no violencia.

Aquí tenemos un español, que tiene soluciones fáciles para problemas complicados, atrapado en una marea de siglas y proyectos que se necesitarían varias generaciones para solucionarlos. Un personaje emocionalmente arrogante que de un ramalazo de soberbia es capaz de cargarse las relaciones con cualquier dirigente por su ira incontenida. La "cal viva" y otros exabruptos se merecen una reflexión de los votantes.

(*) Concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Peñausende.

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