Zamoreando

En estado de abandono

Infinidad de solares del centro y de la periferia representan un peligro para la salud pública

11.06.2016 | 00:21
En estado de abandono

Así es como se encuentran infinidad de solares del centro y de la periferia. En un estado tal que se han convertido en habitáculo de todo tipo de fauna, fundamentalmente ratas de envergadura y palomas, pero también mosquitos y moscas de todos los colores. Quienes los sufren pueden contar el problema que suponen con pelos y señales. Los titulares de LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA no dejan lugar a dudas: "La Policía Local elabora un censo de solares en peligro de incendio de cara al verano". Yo añadiría que en peligro de incendio y de contraer enfermedades mil. Me fío más de los hombres y mujeres que comanda mi querido Tomás Antón, que del Ayuntamiento.

No se precipite. No porque el alcalde sea el señor Guarido, que también, sino porque de las protestas de los vecinos el Ayuntamiento siempre hace caso omiso. Hasta que se caen las casas y no solo las que amenazaban ruina; hasta que una rata muerde a un niño o hasta que las palomas, palomitas, palomeras, provoquen una epidemia de graves consecuencias. He consultado a expertos y todos me han dado la razón, con argumentos de peso al respecto.

Como en fechas pasadas ha llovido, y mucho, algunos solares en estado de abandono tienen a día de hoy hierbas, hierbajos, maleza, todavía verde, "verdura" que remitirá en cuanto Lorenzo apriete un poco más. Añado al censo, con permiso de mi admirado y no menos querido José Pérez Vaquero, un solar más, el que antaño ocupaba el cine Barrueco. Da pena. Y es que, además, el solar alberga en sus entrañas parte de la muralla que no se puede ni se debe perder y puede que alguna "piedra" más. Salvo la fachada que se conserva malamente, en el interior, todo es desolador, la maleza gana terreno cada día que pasa. Y el Ayuntamiento sin decir ni pío.

Se le ha pedido que intervenga en el asunto de la masificación de palomas. Como deben ser todos ellos ecologistas, ni puñetero caso. Ni que decir tiene de las que preparan las golondrinas que anidan en los alares. Si los establecimientos perjudicados con la avalancha de excrementos reconocibles a simple vista y que en algunos puntos ciudadanos se amontonan, se negaran a pagar impuestos por esa causa y por lo que a diario les cuesta en materia de limpieza, ya vería usted cómo el Ayuntamiento corría. Yo invito al señor Guarido a darse unas vueltecitas por el centro, tampoco le pido que haga piernas, aunque bien le vendría abandonar un ratico el despacho oficial que nadie le va a quitar porque se ausente una mañanica.

A lo mejor es que hay que tener determinada ideología para que te hagan caso, para que se preocupen, para que comprendan el malestar, para que entiendan que es por el bien de todos, pero eso es en exceso sectario y yo no creo que el bueno del señor Guarido caiga en cuestiones de tan mal gusto y estilo como esas. No estoy hablando de pedirle el salón de plenos para colocar la figura de San Roque, no. Y si no, siempre nos quedará el primer teniente de alcalde, Antidio Fagúndez, el más dialogante, más cercano, más tolerante, más buena gente y más eficaz y eficiente de los miembros del equipo de Gobierno que preside don Francisco.

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