Zamoreando

El conseguidor

Luis Pineda, Ausbanc y los bancos que se dejan extorsionar sin quejarse

28.05.2016 | 00:17
El conseguidor

Con los tiempos difíciles que corren, resulta una tarea ardua tratar de conseguir lo que sea. Los que dan, porque aprietan en exceso el puño y los que reciben porque se quedan a verlas venir. Y todos quejicosos. Si por quejarse, se quejan hasta Cáritas y el Banco de Alimentos que son dos instituciones dignas de encomio. Sin embargo, ya ve usted, España tenía su propio conseguidor, eso sí, a unos niveles inalcanzables posiblemente para usted, para mí desde luego inaccesibles y pocos son los ciudadanos que habían reparado en él, no con el fin de imitarle, por favor. Los españoles no pueden aspirar a revivir a José María El Tempranillo y Juan Palomo o travestirse de Luis Pineda. Sí hombre, el todopoderoso mangante de Ausbanc, el que encontró un método de extorsión que, curiosamente, le ha estado funcionando demasiado tiempo, a pesar de jueces, de fiscales, de unidades de delincuencia fiscal y económica, de Hacienda, de Agencia Tributaria y de todos los inventos habidos y por haber para sacarnos los cuartos.

Lo que no entiendo es que a los pobrecicos mortales, no sé si como usted, pero sí como yo, los bancos nos traten de la forma que lo hacen, es decir, malamente, y eso sin deberles nada, y que a sinvergüenzas como este tipo le tiendan poco más o menos que la alfombra roja a su paso. ¿De qué tienen miedo los bancos? Ausbanc, de la que se sabe que presuntamente extorsionaba a bancos y empresas, consiguió en una década pagos de 39 millones de euros por parte de entidades financieras. Pero es que, además, obtuvo entre 2012 y 2013 más de cinco millones de euros de subvenciones públicas. Pero, Dios mío, ¿en qué estaban pensando unos y otros?

A ver quién gana en diez años, la friolera de 39 millones de euros que no son 39 millones de las antiguas pesetas. No. Como soy de letras ni la cuenta sé echar. Yo sé que a día de hoy, millonarios en euros pocos. Pineda era uno de ellos. No hay más que ver el tren de vida de este personaje, como tantos otros nacidos en democracia, que ha dejado para la historia especímenes que van desde el pequeño Nicolás a Pineda, pasando por Miguel Bernard, el secretario general del mal llamado Sindicato de Manos Limpias, y una lista de individuos que se me antoja en exceso larga.

Resulta increíble que una entidad bancaria con peso específico en España se dejará extorsionar por este tipo. ¿Para qué tienen gabinetes de abogados y sesudos asesores? ¿Qué tienen que ocultar los bancos patrios que cayeron en la red de Ausbanc? No sé si es que todos iban a gusto en la burra. Unos porque recibían, no tanto los que pagaban, pero al parecer se quedaban más tranquilos apoquinando. En el momento en que la Udef intervino el teléfono de Pineda, para lo que se hubo de esperar a 2015, es decir, el pasado año, a este tipo empezó a cambiarle la suerte que tenía de cara. Con todo lo que se sospechaba y con todo lo que se sabía, ¿por qué diantre se tardó tanto en intervenir?

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