Ojos del Duero

A Lucía Méndez

Un ejemplo para la dignificación de la profesión de periodista

11.05.2016 | 00:08
A Lucía Méndez

No he sido habitual lector del diario El Mundo, lo confieso. Ni su exdirector y fundador Pedro José Ramírez, ni la línea del periódico, ni mucho menos el sesgo airado de algunos de sus columnistas propiciaban mi interés por ese rotativo. También debo confesar, sin embargo, porque a ello me obliga la memoria y la profesionalidad de su redactora jefe de Opinión, que tiene El Mundo en Lucía Méndez a una de las periodistas más lúcidas como analista político de las últimas décadas. Por esa razón no he dejado de seguir sus columnas desde que se embarcó en el diario citado procedente de Diario 16.

Antes, mucho antes, tuve la ocasión y el placer de conocer a Lucía en mi despacho del diario El Correo de Zamora, cuando con diecisiete o dieciocho años se presentó para hacer prácticas en este periódico. Se ganó el puesto con todo merecimiento, pues a su desenvoltura natural unía una capacidad y perspicacia profesionales ciertamente notables, tal como demostraría durante los meses de aquel ya lejano verano de 1983. Pasó el tiempo, una vez subastado el viejo Correo, y Lucía proyectó y verificó una excelente trayectoria en Madrid, sin que tuviera ocasión de volver a verla hasta hace unos pocos años. El reencuentro fue muy grato. La ya brillante y reputada periodista no había olvidado a su primer director, agradecida por lo que esa primera etapa profesional había representado en su vida.

Hace algunos días leí un tuit de Lucía apoyando la huelga que sus compañeros de El Mundo han realizado en contra del despido de más de 200 trabajadores de la empresa Unidad Editorial. Defiende Méndez su casa y la profesión que con tanto celo ha ejercido durante más de treinta años. Celebro, por lo tanto, su actitud y me sumo a ella desde el recuerdo del periódico en el que tan prometedoramente inició su carrera. El oficio, hoy más que nunca, necesita que quienes mejor lo representan defiendan a los que son víctimas de regulaciones de plantilla y precarizaciones inadmisibles.

Gracias, Lucía, por estar donde debes en esa hora adversa para tantos compañeros de trabajo y para la propia profesión. No esperaba otra cosa de ti. Me lo decía la memoria que guardo de aquel Correo en el que te iniciaste.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine