editorial

Una sanidad pública eficiente, el mejor puntal contra la despoblación rural

08.05.2016 | 00:27
Una sanidad pública eficiente, el mejor puntal contra la despoblación rural

Los habitantes del ámbito rural se van de los pueblos o por muerte o para mejorar sus condiciones laborales y sanitarias. Si la Administración consiguiera crear las condiciones adecuadas para un mejor desarrollo económico y reforzara los servicios de salud, seguramente la sangría poblacional cesaría y Zamora, sobre todo la rural, dejaría de perder una media de 3.000 habitantes al año. Pero no ocurre así y hoy día quien vive en los pueblos pequeños tiene menos oportunidades laborales y desde luego una atención sanitaria más limitada. Quien reside en la capital tiene, por ejemplo, más posibilidades de superar un infarto que quien habita en un pueblo alejado de los centros hospitalarios.

El ámbito rural está cada vez más preocupado por la sanidad. La merma brutal de población que se ha producido en los municipios más pequeños y el envejecimiento de los residentes debido a una falta evidente de relevo generacional ha acrecentado la sensibilidad por las cuestiones de salud. Los recortes en el fragor de la crisis han golpeado a quien más atención necesita, a las personas mayores, un sector de población cada vez más mayoritario en los pueblos.

No es de extrañar que la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública, nacida en Zamora con la intención de evitar más recortes presupuestarios en el sector, haya calado muy hondo en la provincia. Ya son seis las plataformas constituidas en otras tantas comarcas y subcomarcas: Tierra de Campos, Sayago, Aliste, Benavente, Valle del Tera y Valle de Vidriales, que apoyan este movimiento que ha capitalizado dos manifestaciones, a las que han asistido ciudadanos, pero también alcaldes de todas las tendencias políticas.

La Administración regional ha mantenido en todas las reuniones de los consejos de salud que la atención sanitaria es la misma que antes de la crisis y para eso esgrime el dato de la ratio de pacientes por médico, que en el caso de la provincia es de 355 (245 de cabecera) por cien mil habitantes. O de la proporción paciente-médico, que en el ámbito rural zamorano se acerca a los 450 por cada facultativo. No vale aquí la pura matemática porque aunque el número de profesionales fuera el mismo que hace ocho años, que no es verdad y la propia Junta ha reconocido que, en varios casos, no ha repuesto las plazas de facultativos que han dejado el servicio por jubilación u otras causas, la dispersión y el envejecimiento de la población obliga, si cabe, a una mejor atención y por tanto a un mayor número de sanitarios.

La Junta de Castilla y León mantiene que está aplicando una política de discriminación positiva en los municipios más pequeños, aunque los ciudadanos comprueban cada día que muchas jubilaciones de médicos no se cubren y que los profesionales tienen una mayor carga de trabajo y se ocupan de varios pueblos, lo que ha hecho disminuir el tiempo de atención por enfermo.

Existe además otro problema que no se ha resuelto adecuadamente y que parece claro que va a peor. Es la falta de personal que cubra las vacaciones y las jornadas de guardia. Resulta peregrina la explicación del Gobierno regional de que no se encuentran médicos en el mercado laboral, cuando hay muchos que se van de España a otros países. Seguramente la situación tiene que ver con las ofertas laborales que no son las adecuadas. Los retrasos en la cobertura de las bajas repercuten en los pacientes que tienen la sensación, cada vez más, de que no son atendidos como antes.

La Asociación de Defensa de la Sanidad Pública y los pacientes exigen a la Administración regional que aclare su posición ante el decreto de reestructuración sanitaria, que dejó de aplicarse el pasado mes de diciembre tras una primera fase de actividad, pero que aún está en vigor y que pesa como espada de Damocles sobre el sistema público. El compromiso político de la Junta es no aplicar la normativa, pero lo que quiere el colectivo que lucha por la defensa de la sanidad pública es que se derogue definitivamente.

El medio rural, Zamora, necesita una sanidad adecuada a sus necesidades, las de una provincia muy envejecida y marcada por una despoblación galopante. Una atención médica suficiente y bien dotada -también en el período vacacional y en los tramos nocturnos- es uno de los factores principales que tienen en cuenta las empresas para establecerse en un lugar o en otro. De tal manera que unos servicios sanitarios eficientes ayudan también al desarrollo económico. Y Zamora necesita parar como sea la despoblación porque le va la vida en ello.

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