¿La hora de los párrocos seglares?

La escasez de sacerdotes obliga a la Iglesia a buscar fórmulas para atender las parroquias

28.04.2016 | 00:38
¿La hora de los párrocos seglares?

Desde hace varios meses la religiosa Tomasa Miguel, que está atendiendo a un hermano, dirige la celebración de la Palabra en la iglesia de Pajares de la Lampreana los domingos que no puede ir el párroco a presidir la misa. A petición de algunas mujeres pajaresas, sustituye al sacerdote Santiago Ferreras, que tiene encomendados a su cuidado pastoral cinco pueblos, entre ellos Pajares. Naturalmente, esta religiosa celebra el rito eucarístico menos la consagración.

Este acontecimiento obedece a la escasez de sacerdotes en la diócesis de Zamora, algo similar a lo que está sucediendo en la mayoría de las diócesis españolas. La falta de sacerdotes tiene dos causas fundamentales: el descenso de la natalidad y la progresiva descristianización de los españoles -al menos, de la práctica religiosa-, dos fenómenos que ya se produjeron hace varias décadas en el resto de Europa. Choca esta nueva realidad en un pueblo como Pajares, eminentemente levítico, vivero en otro tiempo de sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas. Todavía hoy existen unos cuarenta frailes y monjas pajareses.

Quizá haya llegado el momento de plantearse la necesidad de crear el ministerio de párrocos seglares. No es una novedad en la Iglesia católica. Hace unos cincuenta años, el entonces arzobispo de Kinshasa, Joseph Malula, instituyó los "bakambi" o párrocos seglares. "Bakambi" en lingala significa guías, dirigentes, militantes. No se trata de vicepárrocos, sino de párrocos con todas las atribuciones. Dos condiciones necesarias para ejercer como "mokambi" (singular de "bakambi") son estar casado y tener hijos, además, naturalmente, de llevar una vida cristiana ejemplar. Monseñor Malula, creado cardenal por Pablo VI en 1969, promovió también el rito congoleño de la misa y fue pionero en la africanización del cristianismo en el continente negro.

En el verano de 1996 entrevisté en su casa rectoral al "mokambi" Leonard Daniel Ntamwa'a, titular de la parroquia de San Ignacio en Kinshasa. Le acompañaban su mujer Mianda Helen y varios de sus ocho hijos. Era comandante del Ejército, especializado en logística y comunicaciones. Recibió el ministerio de "mokambi" en 1983, después de una preparación de tres años.

Leonard tenía un horario muy preciso: se levantaba a las cinco y media de la mañana y a las seis presidía la celebración de la Palabra con ornamentos sagrados. Finalizada la ceremonia, desayunaba, iba a trabajar y a las cinco de la tarde atendía los asuntos parroquiales: requisitos para el bautismo y el matrimonio, primeras comuniones, entierros, misa de funeral, etc.

En la mesa de su despacho parroquial Leonard tenía una fotografía a todo color del cardenal Malula. Me dijo emocionado: "Tatá (papá, en sentido reverencial) cardenal Malula quiso cambiar la Iglesia africana y dar a los africanos responsabilidades concretas. Tuvo la gran idea de motivar a los laicos para ayudar en la organización de las parroquias y no depender solo de los sacerdotes".

Esta es la cuestión: "no depender solo de los sacerdotes". El cardenal Malula creó los "bakambi" para potenciar el ministerio de los seglares y también para paliar la escasez de clero local. Fue una forma de hacer de la necesidad virtud. Actualmente, en la mayoría de las diócesis españolas existe una gran carencia de sacerdotes y por eso creo que es necesario promover la creación de párrocos seglares. No se trata de sustituir ocasionalmente a los sacerdotes o ejercer de vicepárrocos, sino de ser párrocos con todas sus atribuciones, menos las de la consagración y confesión, que son prerrogativas del orden sacerdotal.

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