editorial

La inauguración de Las Edades, punto de inflexión para el turismo en Toro

24.04.2016 | 00:32
La inauguración de Las Edades, punto de inflexión para el turismo en Toro

El calendario se cumple y, conforme a lo anunciado en enero, a partir de este miércoles 27 de abril, suena la hora de Toro: se inaugura la muestra Aqva, el sugerente título para la edición de Las Edades del Hombre que acogen las sedes de la Colegiata y la iglesia del Santo Sepulcro. Durante estos meses la exposición de arte sacro más importante de España que se celebra cada año por la Fundación de las Edades del Hombre ha cumplido en cuanto a expectativas de promoción. La Junta de Castilla y León ha llevado incluso a Portugal la difusión de la muestra, en un intento de captar turistas en los ocho meses que estará abierta. Un millón de euros ha invertido un ejecutivo regional en el que ha sido evidente el peso de dos zamoranas, una con raíces en la ciudad toresana, como es Rosa Valdeón como vicepresidenta y Josefa Cirac, la benaventana que ostenta la Consejería de Cultura.

En estos días ha culminado el montaje que el propio comisario, José Ángel Rivera de las Heras, ha anticipado que resultará sorprendente: 130 obras que reúne a lo mejor del arte sacro depositado en la diócesis de Zamora, pero también con presencia de piezas que van desde el arte medieval a estrellas del barroco como Berruguete, Gregorio Fernández, Zurbarán o representantes del arte contemporáneo de la talla de Antonio López. Motivos hay para la expectación, a pesar de ese secretismo, en busca de la máxima sorpresa, que suele presidir cada edición de Las Edades y que será desvelado con la presencia de la reina Sofía, excelente embajadora e impulsora del patrimonio español.

También la Diputación, a través del Patronato de Turismo que dirige otro toresano, José Luis Prieto, ha destacado en su colaboración, al igual que el Ayuntamiento que preside Tomás del Bien. Cuerpo de voluntarios, habilitación de espacios para aparcamiento, nuevas guías para turistas o convenios para programaciones culturales paralelas son algunas de las medidas puestas en marcha desde la Alcaldía. Porque quizá sea la ausencia de infraestructuras capaces de absorber una alta demanda de visitas el punto más vulnerable para una ciudad que aspira a figurar como merece en el mapa de lo más destacado del turismo de interior.

Toro, ciudad monumental desde los años 70 del pasado siglo, cuenta con un rico legado fruto de la importancia histórica que la ciudad adquirió entre los siglos XIII y XVI. A ello hay que sumarle la creciente potencia de sus vinos, entre los mejores del mundo, y de su rica vega como depositaria de una materia prima única para el desarrollo de la industria agroalimentaria. Existen elementos de sobra para ganarse ese sitio, pero la demanda insistente durante años para acoger como sede una muestra que suele mover en torno a medio millón de turistas por edición, no ha ido acompañada por otras acciones.

Es verdad que la Colegiata acaba de ser restaurada, que su Pórtico de la Majestad merece ya, por sí mismo, una visita y que, en los últimos años, se han recuperado monumentos e incluso las antiguas bodegas del Ayuntamiento, de la Cámara Agraria o la singular plaza de toros. Pero aún quedan lagunas que tendrán que ir solventándose, tanto en materia de restauración de elementos como el Alcázar o el Puente de Piedra, como, lo más importante, infraestructura hotelera para dar alojamiento a los turistas.

Así como en la edición de Remembranza, en la Catedral de Zamora, las actuaciones de rehabilitación del patrimonio fueron acompañadas de una explosión de nuevas plazas hoteleras, ese mismo ritmo no ha sido el marcado en Toro, que ha tenido que recurrir a colaboraciones incluso con Tordesillas, en Valladolid, para enfado de los hosteleros zamoranos, que no se tomaron a bien la iniciativa del Ayuntamiento toresano más allá de las fronteras provinciales.

Y es que todo parece apuntar a que la edición de Las Edades que se inaugura este miércoles puede significar un antes y un después para Toro y para el resto de la provincia, beneficiada de esa promoción que entraña la celebración de la muestra sacra. Para la propia ciudad de Toro marcará, igualmente, un punto de inflexión, un examen que pondrá a prueba la capacidad para dar cabida a ese pretendido mercado que va unido al enoturismo. La ciudad, y por ende, la provincia de Zamora, tendrá que dar la talla durante los próximos meses y seguir avanzando una vez Aqva haya cerrado sus puertas a final de año. La que empieza este 27 de abril es una oportunidad que no puede dejarse escapar.

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