Vaya semanita con la corrupción por bandera

El caso Soria es el que más directamente ha perjudicado la estrategia trazada por Rajoy

18.04.2016 | 00:25
Vaya semanita con la corrupción por bandera

Si la actualidad informativa se programara, como las parrillas de televisión, habría que premiar al guionista de esta semana. Apertura con el exbanquero Mario Conde detenido, él y sus hijos, por repatriación de dinero supuestamente saqueado en Banesto; problemas fiscales del expresidente Aznar; detención del alcalde popular de Granada por irregularidades urbanísticas; viejos líos en paraísos fiscales del ministro Soria, que acabó dimitiendo, y para cerrar, detención estruendosa de dos supuestos azotes de la corrupción, Miguel Bernard y Luis Pineda, fundadores de Manos Limpias y de Ausbanc, acusados de extorsión y chantaje. Insuperable. De óscar.

Semejante terremoto informativo ha eclipsado, por fortuna, las idas y venidas de los políticos en el Congreso, que ya se mueven en clave de elecciones inevitables, salvo que un milagro de última hora lo impida. El epicentro informativo ha sido la corrupción y el desenmascaramiento de los que se presentaban como aladides de la anticorrupción. El sindicato de funcionarios Manos Limpias las tenía sucias porque, aunque se enorgullecía de haber sentado en el banquillo a la todavía infanta Cristina, estaba dispuesto a retirar la denuncia a cambio de tres millones de euros. De agradecer, la decisión del abogado Miquel Roca, uno de los padres de la Constitución y abogado de doña Cristina, de denunciar el chantaje ante la Policía. Otros, que sufrieron el mismo acoso judicial y mediático, pagaron y callaron. Ahora, a la acumulación de indicios de prácticas inadmisibles se suma el testimonio rotundo del prestigioso abogado Miquel Roca que prefiere que siga el juicio y que la infanta sea absuelta, antes que se retiren los cargos por un trato vergonzoso como el que proponía Manos Limpias. De igual modo, la detención de Luis Pineda ha desconcertado a muchos ciudadanos, agradecidos a su labor desde Ausbanc para controlar los excesos de bancos y empresas de telecomunicaciones, pero desconocedores de esa afición suya a pedir dinero abundante para publicidad en sus revistas a cambio de silencio sobre sus actividades, irregulares o simplemente inventadas. Consta que muchas entidades y particulares han respirado con alivio por la detención de estos personajes que se presentaban como abanderados de la lucha contra los abusos y la corrupción.

Pero en el plano político, además del daño reputacional que estas noticias suponen tanto dentro como fuera del país, sin duda ha sido el caso Soria el que más directamente ha perjudicado la estrategia trazada por Mariano Rajoy para mantenerse en la Presidencia del Gobierno. El apoyo de Ciudadanos y otras fuerzas política para alcanzar una mayoría de gobierno se antoja inalcanzable con este desfile ininterrumpido de casos de corrupción, o al menos, de percepción de corrupción. Imposible resulta ya calificar este goteo de graves desatinos como "casos aislados". Más difícil será darlos por zanjados con explicaciones superficiales y hasta al presidente de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijóo, le parece "razonable" que Rajoy comparezca en el Congreso, a lo que se niega. Pasar, aquí puede pasar cualquier cosa, pero admitiremos que la continuidad del presidente se hace más cuesta arriba por la sucesión de noticias de este calibre.

El caso Soria, que el dimisionario se empeña en presentar como un simple "error de comunicación" por haber dado explicaciones precipitadas sin haber recopilado antes la documentación necesaria, ha tenido la inmensa suerte de ser "tapado" informativamente por las detenciones de Bernard y Pineda. A las nueve de la mañana del viernes se dio a conocer la nota de la dimisión del ministro, hora acordada según él mismo con Rajoy. Y cuando las tertulias llevaban cinco minutos de comentarios llegó la noticia de las detenciones de Bernard y Pineda con lo que los tertulianos empezaron a preguntarse en antena por la suerte de la infanta Cristina y a especular sobre los efectos sobre el juicio. Tuvo suerte sin duda el exministro con esa coincidencia horaria. Como la tuvo en su día al dimitir otro ministro de Rajoy, Alberto Ruiz Galardón. Dio una rueda de prensa para comunicarlo en la tarde del 23 de septiembre de 2014 y a las pocas horas fue detenido en Santander el buscadísimo pederasta de Ciudad Lineal. Hay veces en que, aunque no se programe la actualidad informativa, ciertamente lo parece.

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